El básquetbol amateur en tiempos de pandemia

Con la esperanza de llegar a competir profesionalmente, Básket Giuffra busca hacerle frente al COVID-19 manteniendo sus puertas abiertas para los fanáticos del deporte

El equipo de Básket Giuffra después de un arduo entrenamiento.

Casi como si fuese designio del destino, Gonzalo Farruggia se encontró con una oportunidad única. En su búsqueda por un lugar donde poder practicar tiros al aro en plena pandemia, se acercó a las canchitas Giuffra, ubicadas en la calle Perú del barrio San Telmo, donde tuvo la suerte de encontrarse con Gabriel Santagata, presidente de Club Deportivo Giuffra. Tras hora de charla sobre básquetbol y deporte, el responsable del lugar contó que el año anterior se había creado un espacio en el cual se ofrecían clases, pero que por cuestiones laborales el profesor que estaba tuvo que abandonar.

Gabriel le propuso a Gonzalo que tomara el puesto que había quedado libre, contactaron al profesor anterior y convocaron a los chicos que había pasado por las canchitas de Giuffra. Con una fuerte difusión en Instagram y con el boca-boca de los vecinos del barrio, en octubre del 2020 nació Básket Giuffra.

Con el correr de los días, cada vez más fanáticos del básket se sumaron a las clases de Gonzalo que, respetando los protocolos sanitaros, logró tener un grupo de más de 20 chicos. Si bien su idea es la de formar un equipo para competir en los circuitos 3×3, las puertas de Básket Giuffra están abiertas para todos aquellos que quieran adentrarse en el mundo de los triples y las volcadas. Si bien solo algunos alumnos contaban con experiencia formativa y competitiva, la mayoría de los chicos empezaron a jugar de grandes, o han jugado de jóvenes de manera recreativa en plazas, polideportivos o con amigos, por lo que el desafío de crear un equipo realmente competitivo es, no solo de Gonzalo, sino de todos los miembros.

En un principio, solo se permitía tener diez alumnos por espacio, sin compartir balón, por lo que el trabajo se basó en la práctica de tiros y fundamentos individuales, aunque con el pasar del tiempo, pudieron admitir más jóvenes deportistas. Los entrenamientos eran mixtos, ya que tenían un grupo chicas en las mismas condiciones que la mayoría de los varones, sin experiencia previa. Partiendo desde las distintas necesidades u objetivos que Gonzalo veía, ideaba diferentes ejercicios para cada uno según su desarrollo individual y colectivo.

Ataque y defensa como principales bases del deporte.

Hoy en día, las nuevas restricciones limitan a un máximo de diez personas por espacio; por suerte, al tener una cancha abierta, en un espacio grande, los deportistas están menos expuestos que en espacios cerrados y, a su vez, Gonzalo prioriza la salud de cada uno de sus alumnos haciendo hincapié en la responsabilidad individual y en el cuidado entre todos.

“Básket Giuffra busca trabajar en el desarrollo de los fundamentos básicos tanto individuales como colectivos del juego, lograr un buen mix entre entrenar lo más fuerte que se pueda y que los chicos se diviertan y pasen un buen rato.”, comenta Gonzalo, con la esperanza de que el grupo sea cada vez más grande y, el día de mañana llegar a competir profesionalmente en los circuitos 3×3.

Gonzalo participando de la practica en un 3×3.

El 3×3 se juega en la mitad de un campo normal de básquetbol de cinco jugadores, y cada equipo debe de lanzar al mismo aro. Los conjuntos están formados por cuatro jugadores: tres en la cancha y un suplente. Con un lanzamiento de moneda se determina qué equipo empieza el partido atacando. La línea de tres puntos en el básquetbol convencional sirve como la línea de dos puntos. Los tiros anotados desde fuera de la línea cuentan dos puntos, mientras que los de dentro suman un punto (los tiros libres también suponen un punto, si la falta se comete dentro del semicírculo). El ganador es el equipo con un marcador mayor al final del periodo de 10 minutos, o el primero en alcanzar los 21 puntos. Si el marcador está empatado después de 10 minutos, el partido va a un tiempo extra, en el que consigue el triunfo quien anote antes dos puntos.

Es considerado como el número uno entre los deportes de equipo urbanos. En 2007 la Federación Internacional de Básket (FIBA) adaptó de manera oficial las normas universales al básquetbol 3×3 de cara a su debut en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur 2010. En las competiciones mundiales toman parte 182 países y regiones, y el número de practicantes de este deporte pasa de 430.000.

Federico Xavier Lavín