No ver presencialmente a la familia: El lado B de la pandemia

Lo psicológico toma un papel primordial en la cuarentena obligatoria. Más allá de la salud con el coronavirus, no ver a la familia presencialmente es destacable. Hay diversas maneras de tomarlo: Para unos, mientras estén saludables no lo toman como un desánimo; para otros, es terrible. Luego, existen los que tienen días buenos y malos, es decir que no hay un sentimiento fijo. Es difícil encontrar algo certero al ser tan particular de cada persona. Lo que es seguro, es que es un tema que está más presente que nunca.

Una pantalla. La distancia. Estas dos palabras son de las más dichas en las últimas semanas. Las personas acostumbradas a tener contacto cercano con la familia son las que más piensan en el aislamiento social con respecto a esta conexión con los seres queridos. La cantidad de videollamadas siguen aumentando notablemente en estos días en los que no se puede ir a ver a los familiares. Nadie está preparado para esto, de eso no hay dudas. Tan sólo con recordar la Navidad del 2019 o el último festejo de año nuevo alcanza con diferenciar cómo estaba la gente antes y ahora, más allá de que siempre hay personas que no la pasan bien en las fiestas de fin de año. La comunicación a distancia es fundamental en estos tiempos, con también el Día del Padre del pasado domingo, que algunas familias no pudieron celebrarlo con una reunión en las casas como en años anteriores. Jorge Tartaglione, médico cardiólogo y Presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, definió en Cortá por Lozano a la cuarentena y no ver presencialmente a la familia como “extremadamente cruel”. Por su parte, Gabriel Rolón, psicoanalista, expresó en Intrusos la importancia que tiene para las personas no sólo hablar con sus seres queridos, sino también verlos como en las videollamadas, además de compartir momentos juntos más allá de la distancia. Tomar mate, leer y hasta almorzar o cenar son algunas de las acciones que se pueden realizar al mismo tiempo entre las personas que se están comunicando. Además, los que más sienten la falta de contacto con sus familiares buscan distraerse de alguna forma para no sufrir tanto esto, por lo menos en ese instante.

¿Cómo seguirá este tema? ¿De qué manera estará la gente en las próximas semanas ante la imposibilidad de estar con su familia? Son incógnitas a resolverse pero lo que es seguro es que cada individuo reaccionará distinto. Puede haber similitudes, sí, pero no más que eso. Lo correcto sería que exista un control sobre esta situación pero a veces esto no ocurre. Se necesita en algunos casos asistencia psicológica por lo que puede ser un fuerte desborde mental. Por esto, los especialistas son los más requeridos hoy por este momento atípico. El futuro dirá qué pasará, lo indudable es que la distancia con la familia también es importante en este momento y cada vez más.

 

Nicolás Panni, 2°A Turno Mañana.