¿Es Argentina un país seguro?

Aunque nuestro país no está entre los más afectados del mundo por ese problema, la preocupación crece entre su gente y los turistas extranjeros

Encuestas demuestran que los vecinos de Buenos Aires no se sienten seguros y exponen la situación de seguridad como punto turístico elegido por turistas extranjeros. La inseguridad en Argentina es un tema que siempre estuvo en boca de todos. Por ser una polémica sin fin, que con momentos de mayor y menor evidencia siempre está en las tareas para mejorar y poder hacer del país un lugar más seguro.

Obviamente en los distintos sectores de un país varia la situación de seguridad de acuerdo a la condición del mismo, pero el énfasis se lo lleva la ciudad de Buenos Aires porque es el centro turístico del país. El lugar más elegido y visitado por turistas extranjeros sufre un incremento en los índices de inseguridad que lleva a la duda a las personas que eligen a la Argentina como lugar a visitar. Genera la pregunta: ¿Argentina es un país seguro?

Según encuestas y medios extranjeros, como el periódico español ABC INTERNACIONAL, Argentina no entra en la lista de los países más inseguros del mundo, ni mucho menos, pero eso no significa que no recomienden alguna precaución a la hora de viajar. Ya que no solo los turistas sufren la inseguridad en sus visitas al país, sino que los habitantes de las ciudades lo padecen día a día, registrando todo tipo de robos, en cualquier zona y una increíble variedad en las edades de las personas que delinquen. Desde personas adultas, mayores de edad, hasta chicos que no superan los 16 años. Niños que no tienen los recursos necesarios y viven en la calle rodeados por la violencia y las drogas inclinándolos a lo que se llama “la vida fácil” adquiriendo las cosas a través de robos, hurtos etc.

La situación y la gran cantidad registrada de menores que roban llegaron a tal extremo que se hizo un proyecto de ley que pide poder bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Mientras que en la gran mayoría de los países de América Latina y Europa, como Chile, Colombia, España, Uruguay, Ecuador, Perú, entre otros, ya incluyen en sus regímenes de responsabilidad penal juvenil a los menores desde los 14, 13 o 12 años.

Cada día salen a la luz nuevos casos en los que se demuestra que la inseguridad no tiene límites. No solamente son hurtos, robos a mano armada, secuestros, asesinatos, sino que ha llegado a tal punto en el que se registraron casos en el cual dentro de una comisaría, donde se encuentran las personas que imparten justicia, entraron delincuentes a robar o para liberar a otros presos que conocían de actos anteriores. A que extremo hay que llegar para ni siquiera respetar el lugar de trabajo de las mismas personas que defienden a los civiles. ¿Cómo reacciona la gente al ver en los medios de comunicación que entran a balazos a una comisaria? Constantemente aparecen las preguntas: ¿hasta dónde van a llegar? ¿Cuál es el límite? Matar por un celular o por un auto, por la plata de una caja registradora de un local, para desvalijarle la casa, o por problemas de drogas son hechos casuales y hasta rutinarios en Buenos Aires y todo el país.

En el 2018 fue alarmante la cantidad de abuelos a los que les entraron a su casa y los agredieron físicamente para robarles. Es increíble y hasta impensado cuántas ganas de lastimar tiene que tener una persona para propinarle una golpiza a una persona mayor. En el año 2018 aumentaron un 4% los índices de inseguridad en Buenos Aires, especificando el incremento de los secuestros extorsivos, los robos con armas y los delitos contra la integridad sexual, provocando además más muertes luego de un tiroteo en el robo, por violación, etc. Según encuestas el 59% de los argentinos tienen miedo ya que en el pasar de los días aparecen nuevas formas de quebrantar la ley y los esfuerzos por mantener el orden no alcanzan. La inseguridad es un tema complejo que está a la orden del día y en la agenda principal de las cosas por cambiar y mejorar para el gobierno de Mauricio Macri, como lo estuvo y estará para todos los posteriores.

Javier Salteño