Luis Romio: «Nos acostumbramos a administrar pobreza»

Entre libros, fotos, calendarios marcados, matemáticas a mano y premios que inundan el escritorio de su despacho en la Federación Argentina de Boxeo, el presidente habló de todos los temas con Pirámide Invertida

Con la verborragia de un hombre que está cerca de cumplir 80 años y la paciencia de un maestro de historia, vocación que nunca va a dejar, como él dice, Luis Romio compartió una charla amena. Resulta que en cada frase que pronuncia enseña sobre cómo conviven la inmensa pasión que siente por el deporte, su ideología peronista que lo llevó a “exiliarse solo” en la última dictadura cívico-militar que sufrió la Argentina, y las responsabilidades administrativas que conllevan el cargo que ocupa. Habló de casi todo…

¿Cómo comenzó su vínculo con la Federación Argentina de Boxeo?

Yo fui boxeador hasta el año 60’; después director técnico; luego juez-árbitro y en 1966 entré a trabajar en la parte de prensa de la Federación. Soy el dirigente argentino con cargo más viejo del deporte argentino. Fui presidente de la comisión de campeonatos, vocal, secretario de actas, tesorero, protesorero, secretario, vicepresidente y el día de hoy presidente. Esta es mi casa. A nivel nación fui presidente del CENARD 3 años, siempre ad honorem. El dirigente tiene que ser apolítico, cuando te sentás acá tenés que tener mucha cintura, porque si no le hacés mal a tu deporte. Todos saben que soy peronista, pero hablo de deporte, hablo con el que sea, de política en la esquina.

¿Después de tanto tiempo cómo se propició el momento para que llegue a la presidencia?

Porque Bisbal, después de tantos años, pasó a la AIBA y se abrió el espacio. Me planteé hacer una Federación Federal porque el porteño no practica deporte, lo vive. El deporte está en las provincias y lo primero que hice fue dividir el país en 8 regiones. Este método lo implementó también la Secretaria de Deportes.

¿En qué consistió la federalización?

Primero se hace el torneo provincial, después regional y finalmente vienen al nacional. Así pasamos de más de 300 boxeadores, en 10 categorías; para un nacional que necesitaba 15 días y era imposible, ahora solo los ganadores de los regionales van al nacional. Así hay un muy buen nivel y se hace una inversión menor.

¿Hay ex boxeadores o boxeadores trabajando acá?

Sí, fuimos la primera Federación que implementó la Comisión de la mujer, con trabajo, no para que me sirvan café, y su presidenta es Eva Gatica.

Después de tantos años ¿Qué le produce el alejamiento del boxeo del Luna Park?

Fue el “templo del boxeo”, fue el templo de todos porque no había otro estadio tan grande. Íbamos para el Luna Park porque acá caben 2500 personas y allá metíamos 6000.

¿Le gustaría imitar algún aspecto de otra federación?

No, todos nos copian a nosotros. La mitad de la reglamentación de AIBA se lo dimos nosotros. Fuimos los primeros en exigir que los boxeadores sepan leer y escribir. Nos preocupamos por su salud.

¿Esas reglamentaciones ya existían?

Desde 1920 las tenemos, esto nació así. Sin darnos cuenta introdujimos la medicina deportiva. Después de un nocaut estás “parado” un mes y te hago hacer un encefalograma. Estas cosas se fueron aplicando de a poco, pero nacieron acá.

¿Cómo se maneja económicamente?

En criollo: no metemos la mano en la lata. Hemos tenido siempre una buena administración. Nos acostumbramos a administrar pobreza, entonces cuando tenés un poco de dinero lo administrás bien. Tenemos entrada por TyC Sports, nos paga 110.000 pesos por cada festival, pero hay gastos. Tenemos los balances anuales y nos queda $0, real. Esto es un trabajo pasional.

¿Reciben ayuda del Estado?

La única ayuda es la del ENARD y no es a nosotros: las becas van a la cuenta personal del deportista. Si se necesitan pasajes para una delegación ellos los envían, pero por acá no pasa un peso.

¿Los últimos aumentos grandes en los servicios que sufren los argentinos a ustedes cómo los afecta?

Este mes pagué $63.000 de ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) y sumando gas, agua y luz $150.000. Nos mata, por supuesto. Estamos peleando una rebaja.

¿Qué tiene Estados Unidos que sustenta a tantos boxeadores?

Es incomparable con nosotros porque eso es boxeo profesional. Ellos hacen carreras de cucarachas y va gente a verlo, acá no. Me duele, pero es así, nosotros mandamos un chico a hacerse un encefalograma y, a veces, no puede realizárselo porque no da abasto nuestra salud pública. Adolecemos de miles de necesidades, es la realidad.

¿No existe un gremio de boxeadores?

Vos no podés tener un gremio con 80 boxeadores, necesitas 5.000 o 6.000 por los costos de mantenimiento. Sigue estando, pero no sé en qué situación.

Hace poco tiempo peleó Omar Narváez y en julio lo hará Lucas Mathysse. ¿Cree que los púgiles argentinos pueden tener antes estas oportunidades, y no en el ocaso de sus carreras?

No, porque el mercado no es nuestro, es de Estados Unidos, no nos engañemos. Los promotores de allá los llevan grandes para que no les ganen a los suyos. Acá la pueden hacer, pero ganan u$s 30.000 o u$s 40.000, con las peleas que me nombras estamos hablando de 300.000 dólares. El boxeo profesional es una actividad comercial regida por normas deportivas. Nosotros tenemos mercados deprimidos y más los deportes televisados. No puedo cobrar 100 dólares una entrada, la tengo que cobrar 300 pesos y con lo recaudado no me alcanza ni para pagar las autoridades.

¿A quién disfrutó más de ver como espectador?

¿En qué época? ¿Con qué ring? ¿Con cuántas categorías? ¿Con qué material? Yo peleé en ring de 4 metros, ahora miden 6,10. De 8 categorías pasamos a 17. Todo cambió, el que te dice “fulano” es el mejor, te miente. En cada época hubo uno que fue el mejor. Igualmente, Pascual Pérez tuvo una gran trayectoria: fue campeón latinoamericano, sudamericano, panamericano, olímpico y mundial, ganó todo.

Foto: primerguante.com.ar

Por Darío Bonnin, Iván G. Furman, Germán Roca.