La gran aventura de «Cricket sin Fronteras»

El seleccionado de este inusual deporte, formado por jóvenes de diferentes barrios carenciados, partió hacia el Vaticano para visitar al Papa Francisco y enfrentar a su equipo

¿Quién dijo que los sueños no pueden cumplirse? Para todos los chicos de las villas 21-24 y Carcova, el sueño de viajar a Roma y competir defendiendo sus colores se cumplió. A base de esfuerzo, trabajo y tesón los chicos poco a poco se superaron para demostrar al mundo que no hay límites para los anhelos.

El equipo de Cricket sin Fronteras llegó al Vaticano gracias a una invitación especial del mismísimo Papa Francisco, quien los alentó a seguir en esta senda dedicándoles estas palabras: “Sigan trabajando por el futuro de los jóvenes”. Lo recuerda Daniel Juárez, responsable de “Cricket sin Fronteras”. El Sumo Pontífice saludó a los chicos y bendijo dos bates confeccionados por un grupo de presos del penal N°46 de San Martín con la ayuda de “El Hogar de Cristo” en José León Suárez, lugar que ayuda a rehabilitar a personas con problemas de drogadicción.

Daniel reveló lo que Francisco le dijo cuando arribó a su encuentro: “’¡Ahh es el famoso Cricket sin Fronteras!’ Ya lo conocía, ya sabía sobre nosotros. Nos invitó a seguir trabajando por la inclusión, vio nuestro banderín que tiene una frase de él, se lo regalé y refleja el compromiso de trabajar para que no haya excluidos en el mundo. Después hablamos del bate, que está hecho por los reclusos del penal 46 de San Martín; los bates están hechos a mano y serán entregados a cada chico que quiera entrenar cricket”.

El 7 de octubre fue el día en el que los argentinos enfrentarían al San Peters Cricket, el conjunto oficial del Vaticano. El partido dio inicio en el estadio Capannelle de Roma. Todo comenzó a rodar según la normalidad del deporte, hasta que del lado del equipo del Vaticano surgió una propuesta ingeniosa: mezclar los equipos. A partir de ahí solo hubo risas y un partido poco común pero divertido, en el que el resultado poco importó, ya que lo principal fue la experiencia para los dos equipos.

El proyecto de Cricket sin Fronteras, que comenzó allá por el 2009, muchos no confiaron en que podía tener éxito o que los chicos se plegaran a este deporte tan raro y desconocido para los argentinos. Este proyecto fue tomando forma y poco a poco el objetivo de incluir a los jóvenes de las villas mediante este deporte fue teniendo éxito y logró transmitir a cada uno de los pequeños deportistas valores como el respeto y la disciplina. Todavía hay un largo camino por recorrer.

Eros Ledesma, Nicolas Soria y Alex Pinilla