Centenario de la revolución rusa

Uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX cumplirá 100 años de antigüedad, y si bien es cierto que en nuestro calendario (gregoriano) la […]

Uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX cumplirá 100 años de antigüedad, y si bien es cierto que en nuestro calendario (gregoriano) la fecha de la revolución rusa data del 6 y 7 de noviembre, en el calendario juliano estamos hablando del 24 y 25 de octubre, y por eso siempre escuchamos a este acontecimiento, como la “Revolución de octubre”.

Previo a la revolución, en Rusia existía un régimen zarista, que regía desde hacían tres siglos  (año 1613) cuando se instauró la dinastía Romanov. En el año 1861, época en la que el crecimiento de la industria avanzaba a pasos agigantados, el régimen zarista mostró su primer cambio importante, al abolir la servidumbre,  cuyos integrantes pasaron a formar parte en su mayoría de mano de obra industrial precisamente, y el crecimiento demográfico en las grandes ciudades logró un sensible aumento, aunque así y todo la población rural era ampliamente mayoritaria. Pocos años previos a la revolución, la economía rusa estaba sumamente atrasada, y su producción industrial estaba muy lejos de las que poseían Francia, Alemania, EEUU entre otros.

En 1905 tuvo lugar la primera revolución, que no tuvo éxitos ya que el Zar Nicolás II logró reprimir y vencer a la rebelión compuesta por obreros industriales y campesinos, en la jornada que se conoce con el nombre de “Domingo Sangriento”.

En febrero de 1917 se desencadenó la primera parte de lo que desembocó en octubre. A la ya muy crítica situación de la economía, principalmente en desmedro de los obreros y campesinos, hay que sumarle las sucesivas derrotas del ejército ruso, que participaba en la Primera Guerra Mundial, a manos del ejército alemán, quien se quedó de manera momentánea con parte del territorio ruso debido a las continuas derrotas. Los partes oficiales hablan de 1.800.000 soldados rusos muertos, y de 6.000.000 heridos, números verdaderamente aterradores. En este caso y a diferencia de la revolución de 1905, los manifestantes pudieron resistir y vencer al gobierno zarista, con la ayuda de una parte de los escuadrones de la guarnición militar que se sumaron a la rebelión. La consecuencia más importante fue la caída del régimen zarista, y también la formación de un gobierno de dualidad, el cual era presidido por el Partido Democrático Liberal, pero con una participación (escasa) de los Soviets, que eran agrupaciones de obreros, campesinos y soldados rusos, y también a partir de ese momento comenzó a surgir la figura de Lenin, el verdadero líder de esta epopeya.

Esta nueva forma de gobierno, liderada por un partido liberal burgués, no pudo darle mejoras a la población rusa, que además seguía participando en la guerra que a la mayoría de los obreros, campesinos o soldados de ese país no le interesaba formar parte. Este descontento generalizado, derivó en el capítulo final de esta revolución, cuando en la noche del 6 de noviembre (24 de octubre en el calendario juliano) la Guardia Roja Bolchevique tomó casi sin resistencia alguna los puentes, las centrales de correo y de telefonía, las estaciones, el Banco Central (a diferencia de lo ocurrido con la Comuna de París) para luego dirigirse hacia el Palacio de Invierno (sito en lo que hoy es San Petesburgo) donde dio el golpe final. Al día siguiente, León Trostky anunció la disolución del Gobierno Provisional en el Congreso Panruso de los Soviets que contaba con 382 delegados Bolcheviques sobre los 562 totales.

La aparición de Lenin (presidía este nuevo gobierno) en el Palacio de Invierno, fue recibida con una enorme ovación, y luego de unos minutos de ser aplaudido y vitoreado por los presentes mencionó una frase histórica cuando dijo: “Vamos a proceder a la construcción del Estado Socialista”. Entre sus primeras medidas, retiró a Rusia de la guerra, promulgó un decreto sobre la tierra con enormes beneficios para los campesinos pobres. También se designó a un nuevo gobierno, denominado Los Comisarios del Pueblo, que tomó medidas como abolir la pena de muerte, nacionalizar los bancos, control obrero sobre la producción, la creación de una milicia obrera, soberanía e igualdad de todos los pueblos de Rusia, la supresión de cualquier privilegio de carácter nacional o religioso, etc.

Para observar fotos y más información de estos hechos, recomendamos este link:

http://www.revistaanfibia.com/cronica/invierno-no-pudo-la-revolucion/

NORBERTO BROTZMANN