¿Por qué no levanta?

Una mirada a un deporte olímpico que en la Argentina no hace pie

El levantamiento de pesas es uno de los deportes más antiguos de los Juegos Olímpicos, sin embargo, en la actualidad, sigue siendo un deporte poco popular en nuestro país que crea muchas dudas y miedos en aquellos que lo desconocen.

“Yo tenía un poco de prejuicio en cuanto a la modificación de mi estructura corporal y, al igual que mi familia y amigos, estaba llena de dudas. Sin embargo, eso no me detuvo. Además, por suerte, nunca recibí opiniones negativas, nadie da opiniones negativas porque en realidad nadie sabe bien de qué se trata”, cuenta Cinthia Cadiz de 25 años, quien se dedica desde hace cuatro al levantamiento de pesas. Y agrega: “Yo siempre había hecho deportes de conjunto y la verdad me llamaba mucho la atención hacer algo que dependiese de mi propio esfuerzo y no de todo el equipo. Que la barra suba, superar una marca, clasificar a un torneo, todo progreso depende de mi propio esfuerzo“.

Cinthia es Profesora de Educación Física, futura Licenciada en Alto Rendimiento Deportivo y oriunda de Rada Tilly, Chubut. Comenzó a practicar el deporte cuando Claudio Henschke, ex coordinador de la Selección Nacional, le vio cualidades físicas que no podía pasar por alto: “Yo jugaba al handball de forma recreativa para el Profesorado, Claudio, iba a ser el nuevo entrenador del equipo y nos pidió que nos acercáramos al Parque Sarmiento donde desde el año 2011 funciona la Escuela de Levantamiento de pesas. Cuando me vio, en seguida me quiso convencer para que me una a su escuela”.

“Mido 1,48, por lo tanto, tengo el centro de gravedad bajo y palancas cortas. Además, por mi peso, pertenezco a las categorías más livianas en las que no hay muchas competidoras adultas. Tenía forma de destacar”, explica.

Sin embargo, al comenzar a entrenarse, la competencia no era su prioridad: “Como todos, al desconocer el deporte, los miedos me invadían. Pretendía tomarlo como una herramienta más de trabajo para dedicarme a la preparación física, que es lo que me gusta. Tenía miedo de lastimarme la espalda o las rodillas, pero luego de algunas  semanas entendí que no es así. Es un deporte como cualquier otro, y las lesiones, si uno hace las cosas bien, no tienen porqué formar parte del mismo”.

Hoy en día, Cinthia entrena cuatro veces por semana, compite cada seis y va en busca de una marca que le permita ingresar al próximo torneo nacional. No se arrepiente de haber intercambiado el handball por el levantamiento de pesas y busca hacer desaparecer esos fantasmas que invaden a muchos a través de clínicas y encuentros que organiza el Gobierno de la Ciudad: “Actualmente hay chicos que compiten desde los 13 años en nuestra escuela. Además, por suerte, cada vez son más las mujeres que ingresan aquí y permanecen. El cuerpo cambia, es verdad, pero de manera positiva. El músculo crece y la cantidad de grasa acumulada disminuye, uno es más sano”, y finaliza: “Ojalá fuésemos todos menos críticos y más receptivos, ayudaría mucho al desarrollo, no solo del deporte, si no, de la vida sana”.

Por Alberto Macri y Estefanía de Beláustegui