Ailén Valente: «No somos los últimos pero estamos lejos de las potencias»

La primera representante argentina en gimnasia en los Juegos Olímpicos analiza el presente y el futuro del deporte en el país.

VICENTE LOPEZ, ARGENTINA - JUNE 15: Argentine artistic gymnast Ailen Valente poses during an exclusive portrait session at Gimnasio Argym on June 15, 2016 in Vicente Lopez, Buenos Aires, Argentina. (Photo by Gabriel Rossi/LatinContent/Getty Images)

Los Juegos Olímpicos de Río 2016 tuvieron muchas hazañas para los deportistas y para el deporte argentino en general. Una de ellas es la de esta porteña de 20 años que hizo historia al ser la primera gimnasta de nuestro país en clasificar a un JJ.OO. Se trata de Ailén Valente, quien participó por y finalizó en la posición 20 en la prueba all round. La joven charló con Pirámide Invertida sobre su experiencia y su futuro dentro de su deporte.

-Pasaron más de dos meses de los JJ.OO. ¿Qué balance haces de tu participación en Río?

-La verdad que después de dos meses sigo haciendo el mismo balance que hice en su momento, realmente di todo ese día, entrené en Suiza tres semanas para poder llegar de la mejor manera posible. Si bien tuve fallas, es una experiencia única y es algo para seguir creciendo, de los errores se aprende. Más allá de las dos caídas que tuve ese día creo que rescato todo lo positivo que fue el haber entrenado con una de las mejores gimnastas del mundo, el haber dado todo para dejar la bandera Argentina en lo más alto. Realmente estoy muy contenta con mi participación y ahora voy a seguir mejorando para corregir esas fallas y hacer los cuatro aparatos sin errores.

-¿En qué aparato te sentiste más cómoda y en cuál crees que lo podrías haber hecho mejor?

-El aparato que más cómoda me sentí en todo el torneo fue en paralelas, es mi favorito. En el que pude haber mejorado, o el que más me dolió la caída, fue en suelo. Realmente me hubiera gustado no fallar ahí. Viga es un aparato que me cuesta y más en los torneos, si bien me hubiera gustado no fallar es una caída en un aparato muy difícil para mí. Obviamente lo puedo mejorar pero no me dolió tanto como la de suelo.

-Previo a los juegos comentaste que era un sueño llegar a dicha competición. ¿Qué recuerdos te llevaste desde lo extra deportivo?

-El haber ido a los JJ.OO. fue cumplir un sueño, estar en la Villa Olímpica con los mejores atletas del mundo, compartir cosas que generalmente en los viajes no se puede. Estoy acostumbrada a viajar y estar con gente del ambiente de la gimnasia, pero acá te cruzas con gente de otros deportes y es realmente increíble. Hay muchos deportistas que viven afuera que son figuras del mundo del deporte y que estén ahí conmigo, en lo que fue mi primer JJ.OO., es el mejor recuerdo que me llevo. También lo que más me gusto fue haber ido a diferentes estadios a ver diferentes competencias que solo veía por televisión.

-¿En qué posición se encuentra la gimnasia argentina con respecto al resto del mundo?

-Argentina está mejor posicionada a nivel mundial que hace unos años pero hace falta más nivel, si bien no somos los últimos, nos falta para llegar a las potencias. Hay entrenadores, hay gimnastas y creo que con años de trabajo quizás podamos llegar a pelear más alto. Para mí sería un sueño que la gimnasia argentina pueda hacerse más conocida y llegar a estar entre los mejores del mundo.

-Muchas chicas realizan gimnasia desde muy jóvenes, sin embargo vos fuiste la única representante de nuestro país. ¿Por qué crees que le cuesta a la Argentina tener representantes en esta disciplina?

-Porque es muy sacrificado. Arrancás muy de chica, pasás por la etapa escolar, adolescencia, son muchas horas de entrenamiento, es muy cansador. Muchas chicas llegan entre los 12 y los 15 años y no les da el físico para hacer colegio, entrenamiento, viajes y demás. Es complicado poder aguantar y por eso somos pocas en la elite, sobre todo porque hay que dejar de lado muchas cosas desde muy chica.

-¿Qué debe mejorar la gimnasia Argentina a nivel estructura para poder competir con los mejores del mundo?

-A nivel infraestructura lo que hay que hacer es poner gimnasios, como los que hay en países potencia, alrededor de todo el país. Tenemos solamente el gimnasio del CeNARD y tampoco está en las mejores condiciones. Es mucho dinero el que hay que poner y para hacer un cambio enorme hacen falta muchos años de trabajo. Lo que hace falta son gimnasios con las condiciones adecuadas, sino es imposible acercarse a las potencias. En mi caso tengo que agradecer el vivir en Capital porque tengo el CeNARD, pero es muy difícil para las que viven en Rosario, Mendoza, o el interior del país porque no pueden venirse a vivir a Buenos Aires o no quieren. Hay mucho potencial en el interior del país pero no tienen las condiciones para entrenar. En definitiva tiene que haber gimnasios en la mayor cantidad de provincias para que puedan acercarse las chicas de todos lados.

-¿Por qué los especialistas en gimnasia artística afirman que Simone Biles puede ser la mejor de la historia? ¿Qué tiene que la diferencia del resto?

-Simone Biles va a hacer historia, la mejor, porque lo que tiene de distinto es su físico. Nació con un físico especial para este deporte, como Bolt en atletismo, podes entrenar las mismas horas que ella pero igual te va a ganar. Tiene fibras musculares diferente a la de la mayoría y gana por el hecho de tener ese físico, más allá de sus condiciones como gimnasta, por eso ya hizo historia ganando mundiales seguidos más la medalla en JJ.OO. que en la gimnasia no había pasado nunca.

-Ahora ya con un juego encima y mayor experiencia. ¿Cuáles son los pasos a seguir para poder llegar a Tokio 2020?

-Desde que volví de Río todavía no me puse a pensar en Tokio 2020, realmente me enfoqué en el Panamericano de especialistas que fue hace unas semanas (en Sucre, Bolivia) y en el Sudamericano que se va a disputar en noviembre (en Cali, Colombia) con la idea de cerrar las competencias de este año, más adelante me juntaré con mi entrenadora para planear el futuro. La idea es tener proyectos cortos para sumar experiencia y títulos para mejorar y no cometer tantas fallas o errores.

Por Matías Calvo y Rodrigo Diz