Esteban Martínez: «Nuestra generación dejó al vóley en un plano muy alto»

Esteban Martínez, Javier Weber y Daniel Castellani, tres de las figuras argentinas en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

Una de las figuras de ese famoso equipo conducido por Luis Muchaga, el receptor punta Esteban Martínez, recuerda la proeza más importante de la historia del vóleibol argentino, la formación y las cualidades de ese grupo y las chances de que vuelva a ocurrir en el corto lapso.

Sólo un día después de que la tenista Gabriela Sabatini rompiera el maleficio de 24 años de Argentina sin poder conseguir medallas olímpicas con su presea plateada en singles,  el vóley de «La Generación del ´82» logró un memorable bronce ante su clásico rival Brasil en la capital surcoreana.

Pero la obtención de esta gesta y el comienzo de esta generación, se retrotae unos años atrás, más precisamente, al Mundial de Argentina 1982, donde la Selección consigue el tercer puesto por primera y única vez hasta el momento en un mundial, tras vencer 3-0 a Japón. Así lo piensa Esteban Martínez, uno de los referentes más importantes, en diálogo con Pirámide Invertida: «Cuando llegó el logro de la medalla de bronce en el Mundial 82, todos con 19, 20 años, fue el punto de partida para refrendar y reconfirmar el nivel que mostramos en ese torneo. Realmente fue un batacazo porque Argentina  en el Mundial anterior de 1978, en Roma, salió en el puesto 22 sobre 24 equipos». Luego, en Los Ángeles 1984, el combinado nacional obtuvo un diploma olímpico al alcanzar la sexta ubicación en su primera participación en este certamen.

Siguió con el Preolímpico de 1987 jugado en Brasilia, donde hubo una victoria premonitoria ante Brasil que sirvió para pulir la principal cualidad de este impresionante seleecionado. «El convencimiento que tenía el equipo fue nuestra principal fortaleza, eso te lo dan torneos como el Preolímpico que ganamos un año antes. Dejamos a Brasil afuera en semifinales, derrotándolos 3-0 en su propia casa, y después jugando la final contra Cuba, un equipo que nos había ganado en la zona 3-0, y que lo terminamos venciendo 3-1. Creo que eso te va marcando y te va haciendo muy fuerte mentalmente», asegura el también representante argentino en beach vóley en Atlanta 1996 y Sydney 2000.

El equipo comandado por Luis Muchaga integró el grupo B en esos Juegos Olímpicos de 1988 junto a Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Túnez y Japón. En la previa, no parecía una zona sencilla de superar para acceder a las semifinales. El plantel para la competición, además de Martínez, fue integrado por Hugo Conte, Claudio Zulianello, Javier Weber, Daniel Castellani, Alejandro Diz, Waldo Kantor, Daniel Colla, Raúl Quiroga, Jon Uriarte, Esteban de Palma y Juan Cuminetti.

Comenzó su aventura venciendo 3-0 y 3-1 a los conjuntos africano y asiático, respectivamente. Luego perdió un partido dramático ante el campeón defensor, el equipo norteamericano, que puso en jaque las fortalezas de la Selección. «Éramos un gran equipo, muy profesional, eso se plasmó en Seúl después de haber perdido un increíble partido contra EE.UU. Estábamos ganando 2 a 0 y lo perdimos 3 a 2. Eso nos hubiera hecho evitar a la Unión Soviética que siempre fue un poco el karma nuestro», afirma el padre de Morena Martínez, actual receptora punta de «Las Panteras», y de Jan Martínez, también receptor punta de la selección nacional.

El siguiente duelo clave para la clasficación fue el partido contra los Países Bajos, siendo decisiva la gira previa por ese país para poder enfrentarlo: «Era un equipo que después iba a sacar medalla de oro en Barcelona ´92 donde Argentina no fue. Hicimos una gira por tierras holandesas en el año 88 de cinco partidos donde Muchaga iba rotando el equipo. Los más viejos discrepábamos un poco con eso porque queríamos marcarle el terreno a Holanda (Países Bajos). De hecho, les ganamos los últimos dos partidos de la gira con los titulares. Eso fue importante porque después teníamos que jugar un partido clave con ellos en la zona de grupos de Seúl». Finalmente, los argentinos vencieron a los europeos por 3-0 y se aseguraron el pase a las semifinales.

El conjunto nacional cerró su participación en la zona A perdiendo 3-0 contra Francia y tuvo que enfrentar al ganador de la zona, la Unión Soviética. Fue victoria para el equipo euroasiático (quienes luego perderían el oro ante los Estados Unidos por 3-1) y Argentina debía jugar por la medalla de bronce contra la selección que obtuvo la plata cuatro años antes, Brasil.  En un tremendo partido, el equipo liderado por Hugo Conte se impuso en el quinto parcial por 15-9 y se colgó más que una medalla de bronce.» Todos esos años de entrenamiento, esos años en que estábamos todos con 26, 27, 28 años, se resumían en dos horas de juego y efectivamente logramos vencerlos  3 a 2, y así pudimos subir al podio una vez más y esta vez en unos Juegos Olímpicos», acentúa con orgullo una de las principales figuras de la Selección.

Veintiocho años después de aquel 2 de octubre, Esteban Martínez reflexiona: «Mis recuerdos me llevan a pensar que no fuimos la mejor generación del vóley sino siento que fuimos un grupo que trabajó muy intensamente, que dio todo y dejó al vóley en un plano muy alto. En el momento de plena actividad laburamos cada día para estar en lo más alto».

«A la distancia, hoy ya con 55 años, los resultados que obtuvimos cobran más magnitud teniendo en cuenta que los equipos argentinos siguen participando en Mundiales y en JJ.OO. y hasta el momento no ha habido una medalla. No hay sólo un sentimiento cuando uno empieza. Siento mucha satisfacción de haber formado parte de un grupo que le ha dado tanto al vóley argentino», añora el jugador que desarrolló la mayor parte de su carrera en Ferro.

Martínez analiza las posibilidades de que se vuelva a dar una actuación semejante por parte de la actual Selección y el trabajo que vienen realizando junto a su laureado entrenador: «Creo que lo que está haciendo Julio Velasco sin lugar a dudas es muy bueno; por volumen, trabajo y captación de jugadores es muy positivo. Por supuesto que puede igualar y superar a nuestra generación. Los jugadores están en una edad perfecta y en los últimos Juegos, Argentina estuvo muy cerca de haberse metido entre los cuatro, a mi criterio».

«Pero el inicio del éxito puede ser el año que viene, en dos años, en el Mundial, puede ser en Tokio 2020. Creo que realmente la selección está creciendo y en un camino realmente acertado para que se sigan sumando jugadores y se amplíe el equipo. Ojalá volvamos a estar en un podio porque realmente es un país donde se trabaja muy bien al vóley, hay muy buenos técnicos por todo el mundo y creo que estamos en condiciones para ubicarnos bien arriba», concluye el inolvidable jugador de la Selección Argentina.

 

 

Autores: Mauro Emilio Coppolillo Portela, Matías Devincenzi y Eduardo Maidana

2° año «B» Turno Mañana