La Comisión Europea presentó el 17 de septiembre, en Bruselas, un proyecto para regular el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales. La iniciativa, denominada Ley KIDS, busca establecer reglas comunes en los 27 países del bloque y responsabilizar a las empresas por la seguridad de sus servicios.
La propuesta divide el acceso según la edad. Los menores de 13 años no podrán tener cuentas. A los 13 y 14 se les permitirán perfiles limitados, creados y controlados por un adulto responsable, con un máximo de una hora diaria y aprobación parental de los contactos. Desde los 15 años podrán abrir una cuenta propia.
El plan no se limita a controlar la edad. Las plataformas deberán modificar herramientas que fomentan el uso compulsivo, como el desplazamiento infinito, la reproducción automática sin pausas, las rachas que premian la conexión diaria y ciertas notificaciones. También quedarán restringidos los anuncios personalizados y los sistemas de recomendación basados en la actividad de los menores.
Las cuentas infantiles deberán ser privadas por defecto y tendrán desactivados la geolocalización, la cámara y el micrófono. Además, se buscará impedir los mensajes de desconocidos. Los chatbots y asistentes de inteligencia artificial deberán permanecer apagados y no podrán utilizar mecanismos que generen dependencia emocional.
Para evitar que los usuarios mientan sobre su fecha de nacimiento, la edad se comprobará mediante sistemas certificados e independientes de las empresas, incluida una aplicación europea. Según la Comisión, estas herramientas solo informarán si la persona supera o no la edad requerida, sin revelar su identidad.
Las plataformas con al menos 45 millones de usuarios mensuales en la UE deberán presentar planes de cumplimiento y someterlos a auditorías independientes. Las compañías que violen las reglas podrán recibir multas de hasta el 6 por ciento de su facturación mundial anual.
La Ley KIDS todavía no está vigente. El proyecto debe ser debatido y aprobado por el Parlamento Europeo y los gobiernos de los Estados miembros, por lo que puede sufrir modificaciones antes de convertirse en norma.
Joaquin Reguera, 2° A TT
