El mundial de waterpolo, recientemente terminado, contó con dos divisiones. Por un lado, la División 1, que se disputó en Grecia, conformada por dos grupos de cuatro selecciones. Los dos primeros equipos de cada uno avanzaron a una segunda ronda, en la que formaron un nuevo grupo, mientras que los dos últimos hicieron lo propio en otra zona. Las cinco mejores selecciones de esta división clasificaron a la superfinal de este torneo que se disputará en julio de este año en Sídney, Australia. Las selecciones que obtuvieron el boleto fueron España, Italia, Grecia, Hungría y Croacia.
Por otro lado estuvo la División 2, en la que participó Argentina, que se llevó a cabo en Malta. Esta fue dividida en una fase de liga, donde cada selección jugó tres partidos según su clasificación en el ranking internacional. Los 16 mejores de la tabla avanzaron a la fase eliminatoria, donde lucharon por los dos lugares que otorga esta división en la superfinal, junto a las cinco selecciones de la División 1 y Australia, que es el anfitrión de dicha final. Los dos clasificados de esta zona fueron Montenegro y Georgia.
A pesar de haber clasificado segundos en su zona con triunfos ante Hong Kong y Ucrania, el sueño de pasar a la superfinal terminó en octavos para los Yacarés, luego de caer frente a una potencia europea. Fue por 21 a 11 ante Rumania, un equipo que mostró superioridad desde el arranque y ganó cada uno de los parciales. Tras esta caída, Argentina enfrentó a Malta por el cuadro del noveno puesto. La derrota ante el local con un marcador de 16 a 15 la depositó en la semifinal frente Portugal por el decimotercer puesto, en la cual se impuso por 20 a 15. Para cerrar el mundial, los dirigidos por Fernando Arregui y Juan Pablo Giri vencieron por 13 a 11 a Turquía, para igualar la posición obtenida en la edición 2023.
Lucca Secchi, 2°A TN
