Polémica en Etiopía por la edad de sus atletas en torneos juveniles

Escándalo mundial: la mayoría de sus atletas juveniles fueron descalificados por no cumplir con la edad reglamentaria para competir.

El atletismo juvenil de Etiopía atraviesa una profunda crisis luego de que la Federación Nacional revelara que más del 70 % de los atletas convocados para representar al país en los próximos Campeonatos Africanos Sub-18 y Sub-20 no cumplen con los requisitos de edad establecidos.

De un total de 76 atletas examinados, solo 22 fueron considerados aptos tras someterse a un riguroso proceso de verificación. Las pruebas incluyeron resonancias magnéticas, estudios óseos, análisis dentales, revisión de documentos oficiales y evaluación del nivel educativo. Esta metodología, orientada a garantizar la equidad en la competencia, dejó en evidencia una problemática estructural que afecta a las categorías formativas del país.

Según los resultados difundidos, ningún varón de la categoría Sub-18 fue autorizado a competir. Cuatro fueron reclasificados a Sub-20, mientras que el resto quedó fuera de convocatoria. En la rama femenina, apenas dos atletas cumplían con la edad para Sub-18; nueve fueron derivadas a la categoría superior. En la división Sub-20 masculina, solo dos atletas pasaron el filtro, mientras que en la femenina lo hicieron cinco. El dato más llamativo es que varios de los excluidos presentaban características físicas y cronológicas propias de personas cercanas a los 30 años.

La noticia generó fuertes cuestionamientos dentro del ámbito deportivo etíope y también a nivel internacional. Referentes del atletismo africano comenzaron a plantear dudas sobre la legitimidad de muchos de los logros obtenidos en los últimos años en competencias juveniles. Entrenadores y exatletas denuncian una falta de controles sistemáticos y acusan a ciertas escuelas de atletismo de falsear edades con el objetivo de garantizar resultados inmediatos.

La Federación, por su parte, sostuvo que este proceso busca recuperar la credibilidad del sistema y sentar las bases para una participación transparente. Sin embargo, el daño ya está hecho. La sospecha sobre fraudes sistemáticos pone en jaque la reputación de uno de los países históricamente más dominantes en el atletismo de fondo y medio fondo.

El caso también deja al descubierto una problemática que trasciende fronteras: la manipulación de edades en el deporte juvenil no es exclusiva de Etiopía. Por eso, voces dentro de la Confederación Africana y de World Athletics exigen que se implementen controles más rigurosos y estandarizados en todas las federaciones nacionales.

Etiopía se encuentra hoy ante una encrucijada. Si bien el paso dado por su Federación representa un gesto de autocrítica, las consecuencias del escándalo podrían impactar a largo plazo en la confianza del público y en el desarrollo deportivo del país. La lucha por restablecer la transparencia recién comienza.

Emmanuel Mamani, 2° A, turno tarde