Big Data en el fútbol: la innovación que llegó para quedarse

El fútbol es uno de los deportes más cargados de tradicionalismo. Las costumbres y los hábitos, así como una suerte de leyes implícitas son respetadas a rajatabla por la gran mayoría de los integrantes de ese particular mundo. Por eso, cada innovación, incluso aquellas que arrojan buenos resultados, resulta disruptiva y trae polémica.

La Big Data o el análisis profundo de datos estadísticos en el fútbol es una modalidad de trabajo novedosa, que tiene por objetivo complementar el trabajo que se hace históricamente. Muchos de los más reacios a la implementación de esta técnica suponen, erróneamente, que su capacidad de apreciación no puede ser sustituida por ninguna herramienta artificial. Sin embargo, como dejarán claro en el siguiente informe los investigadores y analistas de datos, Matías Conde y Andre Brener, la herramienta es complementaria y no supletoria.

Los especialistas aclaran que el término Big Data pasó a tener un uso cotidiano, casi coloquial que difiere de su significado exacto. Cuando se habla estrictamente de Big Data se hace referencia a bases de datos enormes, con un peso mínimo de 1 terabyte, lo que equivale a un billón de bytes. En cada partido de fútbol, la información no supera el promedio de entre 5 mil y 10 bytes por lo que técnicamente es impropio el término cuando se refiere al deporte. Sin embargo, el vocablo ha adquirido una acepción vinculada simplemente al análisis de datos que los propios profesionales, con la pertinente aclaración respetan y utilizan.

Dentro del fútbol argentino aún hay una notoria resistencia a utilizarlo. Sin embargo, algunos equipos como Gimnasia, Banfield y Vélez ya han trabajado con algunas de las empresas proveedoras de datos. Incluso, la ya extinta Superliga creó un departamento llamado Superliga Innova, en el cual recolectaban información estadística de todos los partidos del medio local y buena parte de ella la publicaban a través de las redes sociales.

La Big Data no garantiza ganar, perder o empatar. La gestión de Hernán Crespo en el Taladro fue un ejemplo de cumplimiento de pequeños objetivos que no decantaron en triunfos. El equipo satisfacía con creces los pedidos del entrenador y las estadísticas confirmaban todo esto: cantidad de centros tirados, juego exterior, asociaciones por jugada y tiros al arco. Incluso, en las simulaciones de “goles esperados”, una categoría muy específica que se explica en el informe, su equipo tenía altos porcentajes de probabilidades de ganar los partidos y aun así eso no se concretaba.

Este informe pretende develar algunos de los misterios detrás de esta revolucionaria tendencia que parece haber llegado para quedarse, sus usos, sus aportes y aquello que sí puede facilitar. Además, pondrá en palabras concretas los métodos utilizados por equipos que, en base a esta, entre otras técnicas de trabajo empleadas, han llegado al éxito, tanto en Europa, como es el caso del Sevilla o el Liverpool, como en Latinoamérica, con el paradigmático ejemplo de Independiente del Valle.

Una producción especial de: Juan Ignacio Minotti, Marcos Carena, Manuel Bastos González. Lucio Frau Nayar y Belén Medina