Vilas y su lucha por el número uno, a Netflix

La plataforma de streaming sigue apostando a los documentales deportivos y en este caso opta por hacer protagonista al mejor tenista argentino de la historia

“Serás lo que debas ser, o no serás nada”. La frase del General José de San Martín retumba hasta hoy en día. Durante muchos años se la vinculó también con el deporte, al ser el eslogan de la copa que hace honor en su nombre al homónimo. En los spots publicitarios de la Copa Libertadores de América esta era la frase que resonaba, junto con el himno de la alegría. Luego fue reemplazado por “la Gloria Eterna”, pero el “serás lo que debas ser, o no serás nada” de una forma u otra, está presente en el inconsciente colectivo de la sociedad argentina. Ahora, Netflix la trae de nuevo a la realidad, para darle vida a un documental deportivo con uno de los más grandes deportistas argentinos de la historia en cartelera: Guillermo Vilas. 

Willy se sienta en la cúspide del Olimpo de los atletas argentinos. Son pocos los que se encuentran ahí: Fangio, Maradona, Ginóbili, Messi y el propio Vilas. Y en el auge de los documentales deportivos, donde Netflix acaba de ganar un Emmy por “The Last Dance”, la docuserie de Michael Jordan y los Chicago Bulls de Phil Jackson, ahora es el turno del tenista argentino. En este caso será una sola edición, de noventa minutos y a estrenarse en la plataforma el próximo 27 de octubre, bajo la producción correspondiente de Ánima Film, bajo la dirección de Matías Gueilburt. 


El principal propósito del documental de todas formas no es exactamente retratar como ídolo a Vilas, sino como luchador por lo justo, y por lo que nunca le dieron: el Número Uno del mundo. Un conflicto aún no resuelto, y una batalla con las estadísticas en la mano; y con un escudero a su lado, el periodista Eduardo Puppo. Con él, presentaron un informe que llega a la conclusión de que el tenista argentino tenía los puntos y el promedio necesarios para ser el Número Uno del viejo ranking ATP durante 5 semanas en 1975 y 2 más en 1976, pero que la asociación justifica que no se lo reconoció como tal porque fue en un intervalo en el cual el ranking no había sido publicado.

La sinopsis que aparecerá debajo del título de Netflix deja bien claro esto último: “Guillermo Vilas, leyenda del tenis, que durante más de 40 años reclamó por la revisión de los rankings para ser reconocido número 1 del mundo. Es también la historia de un periodista deportivo, Eduardo Puppo, quien haciendo propia la lucha de Vilas, emprendió una cruzada durante más de 10 años contra una de las más grandes corporaciones deportivas para demostrar que efectivamente había sido injustamente desplazado de la cima del tenis mundial. El trabajo del periodista nos adentra en una investigación que revisa todos los resultados que conformaron los rankings del tenis masculino mundial entre 1973 y 1978”.

Ganador de dos Abiertos de Australia consecutivos en 1978 y 1979, un Roland Garros y un US Open (ambos en 1977). 62 títulos en total y 949 victorias en toda su carrera de 23 años con la raqueta en la mano zurda. Vilas es admirado por muchísimos tenistas que lo precedieron (y que fueron contemporáneos). Por eso, algunos de ellos dan su testimonio en el documental: Rafael Nadal, Roger Federer, Gabriela Sabatini y Björn Borg.

Sin embargo, este año no es la única noticia que volvió a relucir su nombre en las vidrieras del país y del mundo, ya que se había confirmado en mayo que Willy sufre un principio de Alzheimer. Padeciendo esta enfermedad, que es definida como neurodegenerativa y que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales, es algo probable que Vilas pueda olvidar ciertas cosas o momentos, pero los nunca olvidarán quién fue, quién es, y quién será, hasta el final de los tiempos, es toda la sociedad argentina y todos los amantes del tenis.

La lucha de las cuatro décadas tiene su cénit en el documental, para inmortalizarlo a él y su lucha por lo justo. Porque “serás lo que debas ser, o no serás nada”, y Guillermo Vilas debió ser el Número Uno. 

Lautaro Tiburzio