Gaudio-Coria, una eterna final con otro Roland Garros a la vista

En la cuenta regresiva hacia el abierto francés, un recuerdo de aquella final que jugaron los dos argentinos en 2004, un día histórico para el deporte nacional, con detalles que se conocieron a lo largo de los años

En 2004, Roland Garros fue testigo de un partido tenso, lleno de nerviosismo e incertidumbre. El juego entre Gastón Gaudio y Guillermo Coria no fue uno más. No sólo por haber sido una final, sino también por todo el ambiente: los que conocen muy bien a ambos, dicen que la relación entre ellos no es la mejor. Hasta tuvieron algún que otro cruce públicamente en un partido. Pero había que dejar este tema de lado. Quizá para ellos haya sido difícil, pero había que enfocarse solamente en agarrar la raqueta y pegarle a la pelotita.

Esa mirada previa a sacarse la foto antes del partido marcaba el desafío que le imponían uno al otro. Uno de los cuatro Grand Slam de tenis ya está ultimando detalles para dar inicio al cuadro principal, que arrancará después de la disputa de la clasificación. Los estadios fueron grandes escenarios de enfrentamientos y Gaudio-Coria no fue la excepción.

Gaudio levanta el trofeo. Mientras, Vilas consuela a Coria

De aquella ola de los espectadores a pedido de Gaudio para levantar el partido, al triunfo del Gato tras haber perdido los dos primeros sets. Coria manifestó en reiteradas ocasiones que fueron mucho peores los días posteriores a su derrota que los minutos posteriores a la finalización del partido. ¿Qué mejor que tamaña rivalidad para generar un gran espectáculo? Más de 3 horas y media de batalla. El Mago tuvo dos puntos de campeonato y los desperdició. Gaudio parecía a punto de quedar en la lona. No ocurrió. Las caras del público reflejaba la tirantez. “Me empecé a acalambrar apenas a la hora del partido, estoy seguro de que fue psicológico. Estaba todo acalambrado un rato después”, dio a conocer Coria en una entrevista realizada al programa Perros de la Calle en 2017. Roland Garros tiene un sabor especial para los argentinos, tal vez sea porque Guillermo Vilas levantó la copa en 1977 con un nivel extraordinario e históricamente los tenistas nacidos en el país cosecharon buenos resultados en la capital francesa.

Ese sabor incomparable y el gustito tan particular de saber que dos argentinos llegaron a la final de un Grand Slam por primera y única vez en la historia perdurará en el tiempo. El tenis es un deporte, claro está. Sin embargo, esconde detrás varios factores que hacen que sea más que eso. Gaudio y Coria mantuvieron una competencia mano a mano clara y los chispazos no faltaron. De Argentina, a Francia. De Sudamérica, a Europa. De solamente el deporte, a también lo humano…

Nicolás Panni