El efecto de pandemia y cuarentena en la nutrición

La silueta de muchas personas ha cambiado durante el aislamiento

La pandemia afectó rasgos impensados. La salud y la alimentación no quedaron al margen y muchas personas tuvieron cambios en su dieta cotidiana.

Cuando llegó el Covid-19 a la Argentina y Alberto Fernández impuso la cuarentena estricta, varios ciudadanos del país se confiaron con la duración y extensión de la misma. Muchos pensaban que iba a durar solamente dos semanas o un mes como mucho y se relajaron con cuestiones de alimentación, nutrición y con el desarrollo de actividad física.

“Total esto en unos días termina y retomo mi vieja rutina”, dijeron muchos seguramente haciendo alusión que la cuarentena era algo efímero. Empezaron con los panes caseros ¿Qué familia no se hizo un pan casero en cuarentena?. Es muy difícil encontrar una respuesta negativa. Los ciudadanos que tenían los recursos comenzaron mini emprendimientos de comidas (panaderías, pastelerías, pastas frescas, pizzerías, etcétera) sin tener un local y depender del delivery para que el producto llegue al comprador. Además el no poder realizar actividades físicas o deportes, estos fueron suplantados por largos maratones de series y muchos las acompañan con pochoclos o los famosos snacks. El consumo de alimentos no saludable fue en ascenso. Casi el 57% de los argentinos subió de peso durante la cuarentena.

La famosa combinación calórica que muchos argentinos experimentaron

En la mayoría de los municipios de la provincia de Buenos Aires, el 24 de septiembre volvieron las actividades o deportes individuales y a muchos ciudadanos le costó regresar a la actividad fisica. “Todos regresaron con sobrepeso y con pocas ganas de hacer algo”, manifestó Alejando Domenge, entrenador del Running Team Pescadores, de la ciudad de San Pedro. También contó que “Desde que arrancó la cuarentena, que fue como un corte abrupto empezar a estar aislado. El primer mes la gente siguió con su actividad en casa con las clases online por zoom para mantener su rutina deportiva que llevaba diariamente. Luego como esto siguió dos, tres meses más, las personas se cansaron de la metodología virtual y perdieron la motivación, y apareció la ansiedad, el aburrimiento, el malestar y cortaron la actividad deportiva”. Con respecto a la vuelta a los entrenamientos para runners, triatletas y demás expresó: “Hay que empezar a dejar la comida chatarra y poner el cuerpo en movimiento para ir encontrando de a poco su mejor forma para que estén activos y motivados. Cuando se habiliten las carreras y eventos, recién ahí exigiremos el cuerpo al 100%”.

Especialistas recomiendan servir el magnesio en una cuchara de madera.

El encierro para evitar la propagación del coronavirus, también contrajo con ella la ansiedad y malestar en las personas. Con las actividades limitadas para despejarse, es difícil poder sobrellevar el estrés.                                            Para relajar la ansiedad se debe subir los niveles de serotonina. ¿Qué es la serotonina?. Se trata de un importante químico y neurotransmisor en el cuerpo humano. Se cree que ayuda a regular el estado de ánimo, el comportamiento social, el apetito, la digestión, el sueño, la memoria, el deseo y la función sexual. Sergio Antelo, fármaco y atleta recomendó que “Para relajar la ansiedad, el malestar, la depresión y además ayuda a la digestión, tomo y recomiendo un litro de agua con una cucharada de cloruro de magnesio por día”.

Sin duda alguna el coronavirus y el aislamiento tuvo efectos adversos en las vidas de las personas. Impactó en algo tan importante en la vida cotidiana como la nutrición y actividad física. Con las flexibilizaciones que se están dando de a poco en cada lugar del país, el ciudadano puede valorar más que nunca las dietas saludables. Varios comprobaron que las distintas comidas pueden afectar drásticamente en como sentirse anímicamente día a día. El encierro hizo que, cuando se habilitaron las salidas recreativas o los deportes individuales como la bicicleta o el running, surgieron nuevos “atletas” ¿Se sostendrá esta tendencia?

Por Facundo Estelrrich