Una historia de amor entre la Asociación Española y el básquetbol argentino

El conjunto español será recordado eternamente

El equipo que jugó en el estreno de la Liga Nacional

El club que en la década del  ’80 brilló y se llevó todos los reflejos de los espectadores del básquetbol argentino. El equipo donde todos querían jugar. Económicamente poderoso. Con cientos de socios. Planteles con salarios muy altos. Fue un grupo estelar y reconocido a nivel nacional. Su cancha estaba repleta de hinchas. El básquet en pleno crecimiento, y la Asociación Española en su mayor plenitud.

Fueron años magistrales, donde todo fue color de rosas. Campeonatos logrados, jugadores denominados cracks. Entre otros estaban Pablo Wenderbourg, Nestor Suppi, Marcelo Arrigoni y Luis Villar. Una verdadera plantilla.

El club que tomó el volante y cambió la estrategia y manera de planificar el básquet. La Asociación Española de Socorros Mutuos, nombre que se estableció en 1980 tras la absorción de Asociación Redes Cordobesas, por problemas financieros y dejando así de percibir los recursos.  El equipo cambió su denominación, pasó a vestir el conjunto amarillo y rojo. Todo era nuevo. La ilusión, los directivos y los jugadores. Fue el principio de algo que después fue maravilloso.

Sin embargo, tras más de cuarenta años se sigue reconociendo a Asociación Redes por sus grandísimas campañas en la década del ’70. Dos instituciones diferentes, pero que son hermanas a la vez. Aquellas personas que no están identificadas con el básquetbol comentan erróneamente que son equipos distintos. La aclaración en este caso es: los dos fueron la misma institución, pero en diferentes épocas, ya que Redes se llamaba primero y por una catastrófica caída económica y al quedar en bancarrota, se absorbió y se llamó entonces Asociación Española.

Además, el conjunto español fue de los primeros en jugar en la Liga Nacional de Básquetbol, campeonato que se juega actualmente en el país. Tras participar en la Liga Transición de 1984, el equipo de Marcelo Arrigoni se incorporó al torneo que lleva más de treinta años de vigencia.

El fundador de esta liga fue León Najnudel, directivo, pero también reconocido entrenador de Ferro. La primera temporada que se disputó fue con 16 equipos, entre ellos estaba Asociación Española, que en los dos primeros años luchó por salvarse del descenso. Ya, en la tercera temporada consiguió un valioso sexto lugar e histórico para la institución.

Esa temporada fue la última. Una vez más se tomó la resolución de cerrar las puertas de la institución, pero esta vez fue el adiós para siempre. En una asamblea extraordinaria se decidió  la finalización de la actividad deportiva y posteriormente la venta del estadio para pagar deudas que se debían al municipio. «Teníamos un plantel joven que había empezado a ganar experiencia en una competencia muy nueva. Teníamos un equipo para seguir creciendo, que se plantaba en cualquier cancha de igual a igual con cualquier rival», explicó Roberto Germanetto, por entonces director técnico del club.

Además, el entrenador agregó: «Nos tomó a todos por sorpresa, nada en la previa nos hacía pensar que algo así podía pasar. Un día nos llamaron y nos dijeron que se dejaba de practicar el básquetbol».

Para muchas personas, incluido el entrenador, fue inesperada y sorprendente la decisión que se tomó sin ninguna advertencia. Las dudas de por qué llegaron a esa última instancia quedará para toda la vida, cuando el club empezaba a volver a tomar vuelo en las grandes ligas del básquetbol.

«Cuando veo por televisión los partidos de la Liga me pongo a pensar y sueño con esos años, cómo estábamos, el prestigio que estábamos logrando». Palabras textuales de Germanetto, que todavía conserva tristeza y rencor con lo que sucedió en esa última temporada de 1987.

Una historia de amor entre un club y el baloncesto. Una página hermosa del deporte argentino. El relato entre estos dos íconos será vigente para los más jóvenes y apasionados de la actividad. Fueron unos años donde fue todo una gran fiesta, pero que terminó con el apagón de la luz para siempre.

Lucio San Martín, 2°B, turno mañana