Fue atropellada dos veces en un robo, le dieron de alta y poco después murió por mala praxis

La familia apunta contra el Hospital Gandulfo por el trato que recibió y por ocasionar la infección que le causó la muerte.

Daiana Castillo junto a su madre Alicia Cáceres.

Daiana Castillo fue atropellada dos veces por los delincuentes que le robaron la moto y otras pertenencias en el partido de Lomas de Zamora. Según el relato de los testigos y de la víctima, el auto que la interceptó para robarle dio marcha atrás y pasó por arriba de sus piernas en dos oportunidades. «Hijo de puta, ya estábamos mal y me la pisó. Ninguno nos resistimos, ya tenían la moto», lamentó su amiga que iba junto a ella y un amigo más en la moto. Luego de esto, algunos de los delincuentes bajaron del vehículo y se subieron a la moto para irse en ambos rodados.

Daiana Castillo sufrió una infección en el Hospital Gandulfo.

Daiana fue trasladada al Hospital Gandulfo, en todo momento estuvo consciente. Su madre la encontró a las 5:00 de la mañana y, según comentó, estaba «más muerta que viva» en una camilla en los pasillos del hospital. «Nadie la atendía. Tuve que pelearme con todo el mundo», recalcó Alicia Cáceres madre de la víctima. Recién recibió atención a las 14:00, una cirujana apareció para cocerla y le aseguró que no estaba grave ni fracturada, solo tenía un corte.

Después de recibir el alta, la joven parecía en un buen estado de salud. Sin embargo, luego con el paso de las horas fue empeorando y ya el martes gritaba de dolor, su mamá la llevó de nuevo al hospital y debió ser operada nuevamente. «La ginecóloga le corta los puntos y me pregunta: ´¿quién le hizo esto? ¿Quién es la asesina que le hizo esto?´». Me dijo que le iban a hacer una tomografía, que estaba con una infección muy grande y estaba grave», contó su madre. A las 10 de la noche entró en cirugía, y posteriormente la durmieron para entubarla porque no podía respirar, sufrió tres paros cardíacos y falleció ese miércoles.

Alicia apuntó contra el hospital por negligencia y mala praxis, ya que cuando la atendieron y cocieron por primera vez, la cirujana no le limpió la herida, estaba llena de barro, le hizo los puntos sin ningún tipo de precauciones y le dijeron que se la llevara.