Thiem, el príncipe que asoma y desafía a los grandes del tenis mundial

Es considerado el príncipe del polvo de ladrillo, el que amenaza a Rafael Nadal con sacarle el lugar más preciado, el austríaco que se entrenó como un atleta que va a competir en Iron Man porque su físico no era el mejor. Dominic Thiem desafía a los grandes tenistas por su gran nivel. Aún no pudo ganar ningún Grand Slam pero en los últimos tres años llegó a una final de estos torneos, perdió dos finales de Roland Garros contra Nadal y cayó en la final de un Abierto de Australia contra Novak Djokovic. La superficie que más lo favorece es el polvo de ladrillo, porque se siente como pez en el agua.

Su técnica era la mejor. Ya a los 17 años se veía su talento para poder dominar las canchas de los grandes torneos, pero su físico no lo acompañaba, le faltaba la mitad de las características que necesitaba para ser un profesional. Comenzó a llamarle la atención el tenis a los 6 años e inmediatamente empezó a practicarlo y cuando llegó a una edad donde ya podía competir en torneos importantes, él y su entrenador se dieron cuenta que no tenía el físico adecuado. ¿Tenía que entrenarse más?, ¿Encarar una dieta para mejorar el físico? Eran algunas de las preguntas que se hacían, pero a su entrenador se le ocurrió algo mejor, que el preparador físico fuera un súper atleta que competía en Iron Man.

Para una competencia tan compleja como la que hacia el profesor, se necesita un entrenamiento estricto que esté a la altura, pero el joven Thiem nunca se imaginó que sería tan exigente. Pero la mayor competencia era contra su preparador físico Sepp Resnik, ex oficial del ejército y también el súper atleta que se destacó en la competencia de los Iron Man, lo hacía hacer cosas raras dentro de un entrenamiento normal de tenis. Los más extraño y diferente es que sin tocar un gimnasio, ni pesas, lo llevaba a un bosque donde le hacía levantar troncos de más de 25 kilos como una hormiga, correr 15 kilómetros por el mismo lugar como un aventurero  o cruzar ríos descalzo con la ropa mojada. Sí, todo muy extraño dentro de lo que haría un tenista en una preparación física.

El entrenamiento que llevó a cabo, más su gran destreza en este deporte, lo llevaron a los 26 años a ubicarse tercero en el ranking ATP por detrás de sus dos verdugos, Nadal y Djokovic, pero arriba del extraordinario Federer. El austríaco que no sabía controlar el aire, según Resnik, porque decía que la gran dificultad del tenista era que no controlaba el ingreso de oxígeno al cuerpo y eso solo se consigue entrenando al aire libre. Su ascenso en el ranking fue como un meteorito porque en 2014 se posicionó entre los 100 mejores del mundo, en agosto, como una luz, ya estaba en el top 50, pero ya en 2016 se metió en el top 10 y nunca más salió, hasta llegó a ser top 3. Sin dudas es una de las promesas del tenis que tiene mucho recorrido por delante y ya demuestra que puede ser el mejor, sobre todo en polvo de ladrillo.

El príncipe de polvo de ladrillo. Así se lo puede nombrar porque sus grandes victorias las consiguió ahí, como la que logró ante Nadal en el Masters de Madrid en 2018. Pero también tuvo otras relevantes como contra el británico Andy Murray en el torneo Conde de Godo en 2017 o más recordada la semifinal en Roland Garros de 2019 frente a Djokovic, dónde el austríaco ganó en el quinto set. T

Se espera que este guerrero, por todo lo que tuvo que entrenar para llegar a donde está, algún día pueda ser el top 1. Pero mientras los galácticos o históricos como se quiera llamar a Federer, Nadal y Djokovic sigan dentro del circuito, se le complicara al príncipe para llegar a ser el rey.

Juan Francisco Rosales, 2° A, turno tarde