Recuerdos de la leyenda del béisbol cubano

Martín Dihigo, gran pelotero de los años 40’ y los 50’, fue una figura histórica y trascendental para ese deporte; habla su hijo, Gilberto

Créditos: conlasbasesllenas.com

El 25 de mayo se conmemoró el aniversario de nacimiento de Martín Dihigo (en 1906; murió el 20 de mayo de 1971). El beisbolista originario de la ciudad de Matanzas, Cuba, fue consagrado en los Salones de la Fama del Béisbol de cinco países diferentes, incluyendo el más importante de todos, ubicado en Cooperstown. Se destacó en su carrera como un gran lanzador, genial jardinero y mánager prestigioso, y era conocido por el apodo de «El Inmortal».

Su carrera comenzó a mediados de 1922 y 1923 en el equipo El Habana, en la liga Cubana, ubicado en la posición de infielder. En tierras norteamericanas se inició en 1923, cuando fue fichado para las Ligas Negras de los Estados Unidos, en el Cubans Stars del Este hasta 1927. Luego fue transferido a los Homestead Greys por una temporada. En 1929 siguió su carrera hacia los Philadelphia Hilldale Giants, hasta llegar a los New York Cubans, que también dirigió en 1935-36.

En 1938 tuvo sus actuaciones más destacadas, en suelo mexicano, con los Rojos del Águila de Veracruz, donde llegó a obtener el título de liga, consiguiendo un gran porcentaje de bateo, con un tiempo récord en la liga con 0.387, incluyendo en el departamento de pitcheo, donde anotó 18 ganados y 2 perdidos y un porcentaje de carreras limpias admitidas de 0,90 segundos y con 184 ponches.

Su hijo, Gilberto Dihigo, recuerda a su padre como “Una gran responsabilidad ser hijo de Martín Dihigo, no solo por su proyección como deportista, sino como hombre de su época comprometido socialmente. Yo aprendí de mi padre el amor a los padres de la patria cubana”, dijo. Gilberto presentó en el año 2018 el libro sobre su padre llamado “Mi Padre “El inmortal””, segunda edición luego de su primera publicación en el año 2002.

Gilberto Dihigo en la presentación de su libro “Mi padre “El inmortal” ”. Créditos:elnuevoherald.com

Para su hijo y el mundo del béisbol, Martin Dihigo fue una gran referencia; para la humanidad y para el deporte donde se tendrá por mucho tiempo, un legado y una memoria. 

-¿Cómo eran las épocas de su carrera deportiva? ¿Cómo se manejaban en lo que era anteriormente como «Las Ligas Negras de EE.UU? 

-Su época fue complicada ya que no existían salarios, los peloteros cobraban por la recaudación. Solo en la década de los 40 es que ganaron un poco más, pero tenía que jugar en Venezuela, República Dominicana, Cuba y México casi sin parar para obtener un poco de dinero.

-¿Cómo afrontaba la discriminación que pudo haber en su vida en general? ¿Llegó a hacer algo al respecto sobre eso?

-Siempre criticó la discriminación y la denunció de manera pública, como los Cubans Stars, cuando jugaban en las Ligas negras del este a sus jugadores muchas veces no lo dejaban entrar a los restaurantes por ser negros. Fue una época vergonzosa.

-¿Cómo se entrenaba Martín? ¿Qué sentía de cara a los partidos que disputaba?

-Me dijo en varias ocasiones que estudiar a un pitcher cuando calentaba era una llave eficaz, porque ese lanzador exhibía sus secretos en ese momento.

-Se dieron hace tiempo informaciones, de historiadores, de que su padre supuestamente fue ministro de deportes en el régimen de Fidel Castro. ¿Cómo es realmente esa historia que informaban?

-Dihigo nunca fue ministro, solo le adjudicaron la responsabilidad de organizar la Liga Azucarera. De igual forma otro libro sobre su vida marcado por el oficialismo más ramplón, afirma que su retiro en la isla ocurrió por los ajetreos sufridos en la vida deportiva profesional. Una gran mentira, el sentirse olvidado, soslayado y enviado hacia el ostracismo por el gobierno cubano, el cual no le perdonó su franqueza y proverbial rebeldía, aceleró su decrepitud.

-¿En qué liga fue más destacado Martín en toda su carrera deportiva?

-En México dejó páginas increíbles como ser el primero en batear de 6-6, lanzas el primer juego sin hits, ni carreras. En Cuba también su carrera fue sobresaliente y en la ligas negras espectacular, y por sus números fue elevado al Salón de la Fama. Pero pienso que en México hizo hazañas notables.

Agustín Parodis