Sistema de reactivación de la Obra Pública: el Gobierno impone un estricto protocolo para que los obreros comiencen a trabajar

Flexibilización de actividades

Puesta en marcha de una obra pública en la ruta 8

Las actividades de obras y construcciones iban a flexibilizarse antes, pero se toparon con un convencido Alberto Fernández que teme por la propagación del virus y el traslado de los trabajadores.

La reunión que se llevó a cabo en la Quinta presidencial de Olivos despertó expectativas. Sobre todo por quienes se encontraban allí: las conducciones de la Cámara Argentina de la Construcción, la UOCRA (el gremio constructor que orienta Gerardo Martínez) y el ministro de Obras Públicas, el bonaerense Gabriel Katopodis. Las actividades de obra pública era una de las exceptuadas y que se podían realizar durante la cuarentena.  Pero hasta entonces se encontraban congeladas, salvo para el caso de 12 hospitales modulares que estaban realizando el Ministerio de Obras Públicas Nacional y otros dos por parte del PAMI.

Sin embargo los funcionarios y gremialistas se chocaron con un presidente menos flexible de lo esperado. Alberto Fernández temía por el traslado de los trabajadores en transportes públicos, ya que sostenía que allí se concentraba uno de los focos de propagación del virus.

Luego de quince días, finalmente el plan de obras públicas se pone en marcha, lo que permitió el movimiento del sector de la construcción. Según fuentes empresarias y sindicales, este sector lleva 47.000 puestos de trabajo perdidos entre noviembre y febrero de este año y unos 110.000 desde 2018.

En total, se reactivaron 270 obras de construcción. 121 de ellas se encuentran en Gran Buenos Aires y las 149 restantes, están distribuidas en las distintas provincias del país. Con todas ellas, pretenden reactivar la Obra Pública, acordando una movilidad segura y aplicando un estricto protocolo sanitario.

Esta reactivación de la Obra Pública, tendrá en principio un plazo que va de 45 a 60 días, dependiendo de cómo vaya evolucionando el protocolo sanitario. Este avance está respaldado por las autoridades de la Obra Pública, siempre y cuando se cumpla el protocolo para evitar poner en riesgo la vida de los trabajadores. Con respecto al tema económico los funcionarios de la actual gestión afirman que todavía están pagando deudas heredadas del gobierno anterior a una cifra de 34.700 millones. Sin embargo, dicha cifra es desmentida por ex el ministro macrista Guillermo Dietrich.

Lo primero que se puso en marcha fueron los hospitales modulares en la provincia de Buenos Aires. Y para evitar el constante traslado de los obreros, estos se quedan los 20 o 30 días de la obra en hoteles y así también mantenían ocupados a sus dueños y generaban ingresos.

El gobierno aprueba la Reactivación de la Obra Pública con un estricto protocolo sanitario.

El protocolo para la reactivación de la Obra Pública tiene tres componentes fundamentales:

  • Acuerdo con las empresas: todas tienen impuestas un protocolo sanitario y sus normas de funcionamiento. De no cumplirlas, no se les autoriza a funcionar.
  • Movilidad segura: Los trabajadores no se trasladan en transporte público. Lo hacen por su cuenta o las empresas contratan colectivos escolares o de línea que los llevan y los traen.
  • Aplicación del protocolo sanitario en la obra: Se les toma la temperatura a todos aquellos que entran y salen de la obra. Se les da barbijos y se cumple estrictamente el distanciamiento social, sobre todo en horarios de almuerzo y momentos de descanso.

Según el Ministro Gabriel Katopodis, «el Presidente nos encomendó reactivar la obra pública con mucha responsabilidad, siendo muy estrictos en la aplicación de un protocolo sanitario que cuide a los trabajadores. Estos proyectos se llevan adelante con la expectativa de movilizar la economía poco a poco para que los diferentes sectores vuelvan a funcionar y cuiden el empleo».

El total de 270 obras tiene este detalle: 11 obras del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA); 23 de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV); 46 obras de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica (SIPH); 69 de la Secretaría de Obras Públicas (SOP); y 93 de Aguas y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA).

Solo queda saber cómo surgirán los fondos de la Economía para el financiamiento de estas obras. Pero es clave la reactivación de este sector para no poner en peligro el empleo de miles de trabajadores del país.