Recuerdos de un gladiador: Lucas Biglia y el adiós a la camiseta nacional

"Di todo, peleé hasta lo último siempre y no me llevé nada", resume el volante experimentado, que vivió buenas y malas en la selección

Ya pasaron casi 2 años de la culminación del Mundial de Rusia 2018. La Argentina llegaba como favorito a pesar de las flojas eliminatorias, con la base de jugadores que solo cuatro años atrás habían llevado al seleccionado a una final del mundo después de 24 años. Aquella ocasión parecía ser la idónea para poder sacarse la espina de 2014, pero en esta ocasión bajo las órdenes de Jorge Sampaoli.

Sin duda alguna, la Argentina no cumplió las expectativas; una clasificación agónica en la fase de grupos en la que finalizó segunda, para más tarde enfrentarse a una temible selección francesa que luego levantaría la copa. Aquella edición del Mundial estuvo marcada por la polémica que existía en el vestuario argentino, con una no muy buena relación entre los jugadores y el DT, que terminó marcando el fracaso en la competición, como así también el fin del paso de algunos jugadores con la celeste y blanca.

Uno de aquellos jugadores fue el mediocampista Lucas Biglia, que luego de Rusia decidió dar un paso al costado; el volante de Milan, había tomado protagonismo durante las eliminatorias rumbo a Brasil 2014, donde terminó siendo titular al igual que en las dos ediciones de la Copa América tanto de 2015 como de 2016, cuando la Argentina volvía a caer derrotado en la final ante Chile en las dos ocasiones.

A Rusia 2018 llegó con molestias físicas que solo le permitieron jugar un partido; en el debut ante Islandia que terminó 1-1, no volvió a tener participaciones en la que terminaría siendo su última competencia con la selección. En los últimos días decidió revivir aquella salida de la selección y expresó:

“Renuncié a la Selección por un combo de todo, son muchas cosas que se van sumando para tomar una decisión final. Primero y principal por lo emocional. Di todo, peleé hasta lo último siempre y no me llevé nada. Empezas a tomarte como que todo es un fracaso.”

También sintió que a pesar de dejarlo todo, había gente que no sabía valorarlo y que el hecho de haberse ido siempre con las manos vacías marcaría su final en el seleccionado nacional. Aquel Mundial marcó el final de una generación que alcanzó tres finales, pero se quedó sin nada, y a pesar de todo lo que le dieron a la Selección Argentina muchas veces se los recuerda como una generación que perdió finales.