NBA, con un futuro incierto

Dudas y conflictos aparecen para la reanudación de la liga más poderosa del mundo

El impacto del COVID-19, también conocido como Coronavirus, en el mundo ha dejado en estado de emergencia a varios países, y Estados Unidos no fue la excepción. Tras presentarse los primeros casos y especialmente después de que el centro de Jazz de Utah, el francés Rudy Gobert diera positivo de la enfermedad, se decidió suspender momentáneamente la temporada regular de la NBA.

Las primeras medidas fueron de empezar a disputar los encuentros sin público, y limitar el acceso a los vestuarios de los jugadores, pero con el contagio de Gobert, se decidió suspender indefinidamente durante al menos 30 días la competencia. Tras observar la velocidad con la que se transmitía el virus, solicitaron a los equipos que jugaron contra el equipo de los Jazz en los últimos 10 días que se sometieran a 14 días de aislamiento preventivo. Hasta que finalmente se suspendió la NBA hasta junio de 2020, y siendo que la temporada termina en agosto, aún no se sabe qué deparara el futuro.

Adam Silver, Comisionado de la NBA.

Ya un mes lleva suspendida la temporada de la NBA, y no hay rastros de cuándo se va a poder retornar a las actividades normales, por esta razón varios jugadores han optado por entrenar en sus casas y mantener un estado físico, que es muy exigido a lo largo de una extensa y difícil competencia. Mientras que los jugadores tratan de mantenerse activos y en buen estado, el comisionado de la NBA Adam Silver y los 30 dueños de las franquicias debaten distintas opciones sobre el reinicio de las actividades. Uno de los escenarios que contemplan sería pasar directamente los playoffs y concentrar en una sola ciudad a los 16 equipos clasificados para jugar sin público, siendo este el plan más drástico que podrían tomar. Esta idea fue tomada en relación a las ligas de basquet de Taiwan y China, las cuales propusieron hacer este mismo movimiento en dos ciudades diferentes; esta sería la forma más viable para controlar la situación, aunque incluso en ese caso habría serias dudas y problemas a manejar.

Esta medida supondría controlar una cuarentena de más unas 1.000 personas y hacerlo día a día para evitar un contagio masivo es muy difícil ya que no están las formas en este momento. Otra de las ideas que están dando vuelta, y la cual parecería la más coherente, se basa en que una vez que se suspenda la cuarentena por el virus, se realice un programa de 25 días, dividido en dos partes, en el que se buscará que los deportistas lleguen a punto físicamente para desempeñarse al máximo nivel. Durante 11 días, los atletas se desempeñarían realizando una serie de entrenamientos individuales, para mantener así cierta distancia social mientras se aumenta el trabajo de preparación, algo similar a lo que hacen en estos momentos solamente que observados y evaluados por el personal médico del equipo. Una vez finalizadas estas casi dos semanas, pasarían a hacer 14 días de trabajo en equipo, cada franquicia en su respectivo campo de entrenamiento, con el fin de volverse a encontrar con sus compañeros y cuerpo técnico, y prepararse para volver al ruedo en una temporada distinta.

Como ya fue informado, el comisionado Adam Silver informará los primeros días de mayo cuál sera el futuro de la NBA y explicará el plan de preparación. Otra de las dudas que queda, como fue dicho anteriormente, es si se disputarán los 259 partidos restantes, se juegan directamente las finales o si la temporada, que parecía estar en manos de los Bucks o los Lakers, queda definitivamente desierta. Un nuevo problema es pensar en dónde se jugarían las finales, en caso de realizarse en una sola ciudad. El lugar que se estaría llevando el «honor» seria la ciudad de Las Vegas, donde se buscaría jugar las finales ahí, en caso de que no se pueda continuar la temporada jugando sin público.

Un tema diferente, en donde las autoridades se encuentran preocupados, es el lado económico. Y al hablar de los problemas que pueden venir en ese aspecto, se comienza a debatir la reducción de los salarios de los jugadores. Para esto, la NBA cuenta con un documento en el cual se encuentra el convenio entre jugadores de la NBA y la liga. El documento, que tiene vigencia hasta el final del curso 2023-2024, contiene varias cláusulas que podrían ayudar a combatir los devastadores efectos económicos que tendrá el coronavirus. Entre ellas, se enumeran una serie de condiciones para poder terminar tanto la competición como los contratos de los jugadores bajo inconvenientes de “causas de fuerza mayor”, que incluyen guerras, desastres naturales… y también pandemias.

Entre las opciones de que dispone la liga, que ya está en contacto con el sindicato de jugadores, se encuentra la de bajar un 1,08% el sueldo de todos los jugadores por cada partido cancelado. También existe la alternativa de que las pérdidas millonarias que ya se están produciendo provoquen que la masa salarial de los jugadores supere el 51% de los ingresos de la liga, un extremo que permitiría a la NBA reducir un 10% el sueldo a todos los equipos según lo estipulado en el mencionado convenio. Pero para que cualquiera de estos escenarios pueda entrar en juego se tendría que producir una cancelación total o parcial de la competición, cosa que aún no ha sucedido. Ya que la liga está parada, pero todavía no esta definido si la intención es retomarla en el punto que se quedó y disputarla en su globalidad o si jugar solamente los playoffs, que no se descarta que puedan llegar incluso hasta el mes de agosto.

Una acción ya tomada por la liga de basquet de los Estados Unidos fue proponerles a los jugadores de la liga la reducción de sueldo en un 50% a partir del 15 de abril. Ante esta propuesta, la asociación de basquetbolistas respondió que los jugadores sólo aceptarán una reducción del 25% y a partir del 15 de mayo. Ambas partes continúan discutiendo sobre qué hacer financieramente si la temporada regular no se reanuda, y entre las posibilidades esta incluida la de retener ese 25% de los salarios restantes en un depósito de la liga, y aclaran de parte de las autoridades que si se siguen suspendiendo los partidos, usarán la cláusula para retener ese 1,08% del sueldo por encuentro cancelado.

Iñaki Solá Osores Soler