Delfina Pignatiello: «No puedo tener el ritmo de una persona normal»

La nadadora de 19 años fue una de las deportistas argentinas más destacadas del año. En una entrevista con Pirámide Invertida destaca el esfuerzo que hizo para cumplir sus objetivos y ya piensa en los Juegos Olímpicos.

Si hablamos de deportistas argentinos que tuvieron un gran año, Delfina Pignatiello, nadadora profesional, aparecerá rápidamente en escena. Con sólo 19 años, se consagró en los Juegos Panamericanos de Lima donde obtuvo medalla de oro en 400, 800 y 1500 metros libres convirtiéndose así en la primera nadadora argentina en ganar tres oros en un Panamericano. Este gran rendimiento le dio un premio inmediato: fue la abanderada de la delegación en la ceremonia de clausura.

En diálogo con Pirámide Invertida, la joven de San Isidro subraya el esfuerzo que realizó para lograr sus objetivos, habla de su actividad en las redes sociales y palpita lo que viene, con la mira puesta en los Juegos Olpimpicos.

-¿Cómo sos?

-Tengo un carácter bastante fuerte, muchos cambios de humor y soy muy obsesiva. Si hay algo en mi vida que tengo que afrontar, lo acepto y voy de cabeza a resolverlo. No me gusta quedarme callada, siempre voy a defender lo que creo. Quizás ahora estoy aprendiendo a decir las cosas con más cuidado para relacionarme mejor. Y soy muy autoexigente y detallista.

-¿Cómo es tu rutina?

-Tengo cuatro horas de agua por día, más una hora de gimnasio, cinco o seis veces a la semana; además del kinesiólogo, el psicólogo y la nutricionista. Y tengo que descansar siete u ocho horas a la noche. Llevo una alimentación especial, las colaciones deben ser saludables y tengo un solo permitido semanal. No es sólo ir a nadar, como mucha gente cree. Del lunes a las seis de la mañana cuando me levanto hasta el sábado al mediodía, toda mi semana está pensada para entrenar. Me vaya bien o mal en las competencias yo tengo que estar tranquila porque lo doy todo.

-¿Qué cosas tuviste que sacrificar por la natación?

-A mi viaje de egresados no fui, por ejemplo, porque implicaba estar una semana sin entrenar, llevar un ritmo de «persona normal» que yo no puedo tener, comer mal, riesgo a lesionarme. Y para las fiesta llegué de Chile, adonde había ido a competir, esa misma noche. Me bajé del avión en Aeroparque y fui directo al boliche en la Costanera a celebrar con mis compañeros.

-¿Tenés algún referente?

-Hay grandes deportistas argentinos que admiro: Manu Ginóbili, Lucha Aymar, Leo Messi, pero no tengo ídolos. Sí admiro la historia de Michael Phelps [ex nadador estadounidense, el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos]. Pero si hay dos personas que me marcaron en mi vida son mi mamá y mi abuela. Tengo muchas cosas de ellas: la perseverancia y la exigencia, por ejemplo.

-¿Cómo manejaste la revolución que se produjo en tu vida después de los Panamericanos de Lima?

-En un primer momento, me enchufé mucho con las críticas que recibía en las redes y les presté demasiada atención a comentarios que no valían la pena. Ahora tengo una amiga que me está manejando mi cuenta oficial.

-¿Qué se viene en lo deportivo?

-El Sudamericano de Mayores en marzo, el Campeonato Brasileño María Lenk y después, lo más importante: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

-¿Cómo imaginás ese momento?

-Debe ser un tsunami de emociones que hay que vivirlo con los pies sobre la tierra. Sé que me tengo que romper el lomo entrenando. No puedo salir los sábados a bailar, no puedo comer 20 tortas a la semana porque sé que es lo más importante que me va a pasar en estos años y me vengo preparando para esto. Estoy muy contenta de estar en este camino.