Las «Doce Tribus»: una forma de vida muy particular

Se trata de una secta establecida en Gral. Rodríguez, que cría hijos y chicos sin mandarlos a la escuela ni dándoles las vacunas obligatorias y que espera "la llegada del Mesías"

Hoy en día y con la revolución que generó Internet en el mundo es normal que una persona –especialmente los niños– pasen el tiempo con el celular, jugando videojuegos o ya sea mirando la televisión. Pero en el caso de este grupo de personas, la realidad es totalmente diferente.

El nombre con el que se conoce a esta comunidad es “Las Doce Tribus” (por las doce tribus de Israel) y están desde 1999 en nuestro país, más precisamente en General Rodríguez. Ya cuentan con más de cien integrantes y piensan seguir sumando en un futuro cercano. Además, es importante destacar el hecho de que leen la Biblia, pero no son ni judíos ni católicos.

Lo principal se debe a que no pertenecen a ningún sistema educativo formal; optan ellos mismos por criar a los chicos y piensan que eso es lo correcto. Además, están siempre muy pendientes unos de otros y sin separarse. Realizan distintas actividades o rituales, se mantienen económicamente y cuando alguien se enferma se asisten entre ellos. Todo esto que se mencionó es por una misma causa: evitar las peleas o discusiones, pero lo más importante es trabajar para la recreación en la tierra de un reino de Dios.

Una clave de los integrantes de las Doce Tribus es la cordialidad extrema. Preocuparse por el otro, ayudarse, trabajar en conjunto y educarse son algunas de las cosas que más los caracterizan. Además, en la vida cotidiana de ellos es normal que realicen casamientos, lean la Biblia, y tengan otros tipos de rituales.

Dicha comunidad no figura en el Registro Nacional de Cultos, ya que sus integrantes afirman que no son una religión ni pertenecen a una de ellas. Lo que si poseen son ciertos símbolos y valores que los identifican, como por ejemplo los rituales que practican. Y ello es lo que en cierto modo reúne y forma las características principales de una secta.

Una particularidad es que no les gusta mostrarse ni que se sepa mucho sobre ellos. Pero, de todos modos, quien los visite por curiosidad o quiera ser parte será muy bien recibido. Es una organización que se financia con donativos que piden a las familias de sus integrantes. Como bien se mencionó anteriormente, el manejo de dinero está a cargo de una sola persona, pero cuando surge un problema, se juntan y lo resuelven. La idea es no crear inconvenientes y siempre estar unidos, promoviendo intercambios y capacitándose entre ellos mismos.

La capacitación se basa en temas de pedagogía para ser educadores de sus hijos. Sostienen que es lo mejor para el desarrollo de ellos y por esto es que no los mandan a escuelas. Los mantienen alejados de lo relacionado con el Internet, la televisión y demás dispositivos. Dicho esto, tienen completamente otra forma de vida que niños de su misma edad, además del hecho de que eligen no vacunarlos.

A pesar de que mantienen un perfil bajo, poseen un restaurante que es abierto para todo tipo de público. Si bien prefieren que no se sepa mucho de ellos (no les gusta mostrarse), cada vez van más porteños y tiene excelentes críticas de los clientes.

Es un restaurante de comida gourmet y orgánica que funciona de domingo a viernes las 24 horas. Una particularidad importante a destacar es que el local, llamado Yellow Deli, sólo cierra el séptimo día de la semana. En dicho día, según predican ellos y citando al Antiguo Testamento, Dios vio todo lo que había creado y como “era bueno”, finalmente descansó.

Mateo Bertolami