Instituto de Córdoba, el merecido subcampeón de la Liga Nacional

La historia de Instituto en el básquetbol nacional y un proyecto que invita a seguir soñando y demuestra que las casualidades en el deporte existen, pero no siempre.

A pesar de no haber conseguido el tan ansiado título «La Gloria» cordobesa logró ganarse el respeto de todos los miembros de la Liga Nacional habiendo llevado ni más ni menos que al ahora tetracampeón San Lorenzo, a una serie definitoria de siete partidos después de más una década sin llegar a esa instancia definitoria y aún más si se tiene en cuenta que ésta fue la primera vez en la que Instituto Atlético Central de Córdoba llegaba a la serie final de una competencia local para poder consagrarse campeón.

Después de su ascenso, relativamente reciente, a la máxima categoría del básquetbol nacional en la temporada 2014/2015 tras consagrarse campeón del antiguo TNA, actual Liga Argentina, el conjunto cordobés volvió a figurar en la máxima competencia nacional luego de su primera incursión en el viejo Campeonato Argentino de Clubes allá por 1985 y que una temporada después perdiera la categoría. Luego de ir alternando entre las categorías mas federales del básquet de nuestro país y de alternar ascensos y descenso contiguos en más de una oportunidad, fue en la presente década cuando los dirigentes decidieron que era hora de que los certámenes nacionales volvieran a tener a Instituto dentro de sus competencias y a paso firme los cordobeses fueron escalando hasta que en 2012 llegaron a la segunda categoría del básquet nacional y pese a las inversiones y al buen rendimiento mantenido a lo largo de toda la temporada, quedaron en la tercera posición y su ascenso se vio frustrado. Misma frustración que conocerían a la siguiente temporada al caer en la serie final para conseguir el preciado boleto que los colocara en la élite. Afortunadamente, la tercera oportunidad sería la vencida y a mediados de 2015 logró ascender y consagrarse campeón de la categoría, y así regresar después de 29 años a las primeras planas del deporte argentino.

Una vez ascendido, Instituto logró sortear una primera temporada complicada en donde tuvo que «cortar» al entrenador de turno y logró conservar la categoría, pese a todas las limitaciones económicas y deportivas. Ya teniendo experiencia, en su segunda temporada consecutiva compitiendo en la Liga y aún con Ariel Rearte a la cabeza (técnico que había terminado la temporada anterior) logró consolidar a los juveniles que habían tenido participación en el certamen anterior, los referentes siguieron en el equipo y la contratación de jugadores extranjeros de mucha calidad e historia en el torneo lograron clasificar a Instituto a los playoffs de aquella temporada pero terminaron cayendo en los cuartos de final a manos de Ciclista de Junín.

Encarando su tercera temporada de manera consecutiva, la dirigencia volvió a cambiar de entrenador y fue Facundo Müller quién agarró las riendas del equipo pero de la plantilla de jugadores solo se vio un cambio, manteniendo así la base general del último torneo. Disputando el Torneo Super 20 de 2017 (Torneo oficial de pre-temporada) la mano del nuevo entrenador ya podría notarse y gracias a sus rápidas ofensivas y a su férrea defensa, logró clasificarse entre los primeros puestos de la competencia. Luego se dio el lujo de sortear rivales de la talla de Regatas Corrientes y La Unión de Formosa y gracias a ésto consiguió clasificarse al cuadrangular de ese certamen. En esa instancia final Instituto dejaría en el camino al en ese entonces bicampeón de La Liga, San Lorenzo, pero caería en el partido decisivo frente a San Martín Corrientes.

 

Pese al subcampeonato el conjunto cordobés logró clasificarse por primera vez a la Liga Sudamericana de clubes, campeonato que se disputó en el segundo semestre de 2018 y que lo tuvo a Instituto siendo protagonista durante todo el torneo, inclusive disputando al mismo tiempo la competencia local. Para sorpresa de muchos, los dirigidos por Müller lograron imponerse a la gran mayoría de sus rivales en la primer fase y consiguieron la clasificación a la fase complementaria del torneo donde se impuso a tres rivales brasileños (entre ellos el Flamengo) y logró llegar a la final de un torneo internacional por primera vez en la historia. A pesar de la ilusión Instituto volvió a caer en una final, ahora a manos del Franca BC brasileño, consiguiendo el segundo puesto de una competencia que pocos hubieran pensado años atrás.

Manteniendo una misma línea de juego gracias a su técnico y jugadores, y con una espalda y reconocimiento creciendo exponencial mente, Instituto marcó presencia en el certamen doméstico desde un primer momento marcando que su presente ya no estaba para luchar para mantener la categoría, sino para pelear bien alto e intentar llegar a las instancias decisivas de un torneo tres veces consecutivas de la mano del mismo entrenador y jugadores. Gracias a su gran efectividad y defensa, Instituto logró estar en los primeros puestos de muchas  las estadísticas «importantes» de la Liga Nacional siendo el tercer equipo más anotar del torneo, el cuarto con la menor cantidad de puntos permitidos por juego, el primero con mayor porcentaje de triples anotados por partido y el que más eficacia tuvo en la temporada regular, el que demostró mayor efectividad en tiros libres y también fue el segundo equipo en donde los suplentes convirtieron más cantidad de puntos.

Estos números, que en este caso sirven para entender como juega el conjunto cordobés, se vieron plasmados en los playoffs en donde logró imponerse de manera categórica en octavos de final ante Weber Bahía, batalló en una serie al mejor de cinco frente a Regatas Corrientes en cuartos de final y de manera contundente barrió a Olímpico de Bahía en la semifinal, para poder disputar por primera vez las finales de la Liga Nacional. En la final lo esperaría un viejo conocido como San Lorenzo que,  luego de que Instituto lo eliminara en el Súper 20 de la temporada anterior, quería tomarse revancha.

Una revancha que a fin de cuentas se tomaría el conjunto de Boedo luego de una final histórica a siete partidos, donde no lograron robarse la localía en ningún encuentro y definiendo en un último cotejo que si bien pudo haber sido para el conjunto cordobés, San Lorenzo logró hacerse fuerte de local y terminó imponiéndose y concretando el primer tetracampeonato en la historia de la máxima competencia de básquetbol a nivel nacional.

Este tercer subcampeonato terminó con el exitoso ciclo del paranaense Facundo Müller quién a pesar de contar con una propuesta de renovación con el conjunto cordobés, decidió finalizar su vinculo para buscar nuevos retos en el exterior.«Instituto Atlético Central Córdoba junto a la subcomisión de básquet quiere agradecer al señor Facundo Müller por su tan lograda tarea de dirigir por dos temporadas consecutivas a nuestro equipo en la Liga Nacional. En dicho proceso, se han logrado resultados óptimos en todo sentido, dimos pasos históricos y siempre estaremos agradecidos por ello. Queremos desearle lo mejor en su camino que es lo que se merece por ser tan buena persona y profesional. Todo Instituto te abraza calurosamente y te decimos que el Ángel Sandrin siempre será tu casa. ¡Muchas Gracias Facu por dar todo por La Gloria!”  fue el comunicado oficial de parte de la dirigencia de Instituto, que ni lentos ni perezosos ya lograron reemplazarlo y contrataron a Sebastián «Sepo» Ginóbili  quién deja de comandar a Bahía Basket para comenzar un nuevo proyecto en Alta Córdoba, donde deberá elegir nuevos jugadores debido al gran éxodo que esta sufriendo el equipo.

Para Instituto de Córdoba la experiencia de haber llegado a tres finales en un lapso de tiempo sumamente corto debe ser ponderado por hinchas propios y ajenos, por dirigentes de otros equipos y porqué no por otras disciplinas.

 

Tomás Ruiz, 2° A, turno tarde.