En el Maracaná no se pierde

 

El fútbol es sin dudas una pieza fundamental de la vida cotidiana, de la identidad y hasta de la cultura en Brasil, y esto se ve reflejado cuando se conoce el Maracaná de Río de Janeiro. Conocido a nivel mundial como uno de los principales templos del fútbol, el Maracaná es el mayor estadio de Brasil y durante años llevó orgullosamente el título de ser el estadio más grande del mundo.

Los comienzos de su enorme historia se remontan a mediados del siglo XX, cuando fue inaugurado el 16 de junio de 1950, con el propósito de recibir el Mundial de Fútbol que se realizó en Brasil ese mismo año, con el nombre de Estadio Municipal de Maracaná. Ese día se llevó a cabo un encuentro amistoso entre los seleccionados de Río de Janeiro y Sao Paulo. Años más tarde, en 1964 se le cambió el nombre por el de Estadio Mário Filho en honor al fundador del diario Jornal dos Sports, pero a pesar de los años continuando con este nuevo nombre, el estadio sigue siendo conocido simplemente como el Estadio Maracaná. El diario Da Noite, en aquella oportunidad publicó lo siguiente: “Hoy, Brasil cuenta con el estadio más grande y perfecto del mundo. Ahora tenemos un escenario de fantásticas proporciones donde el mundo entero puede admirar nuestro prestigio y grandeza deportiva”.

En este estadio se jugó el encuentro definitivo de la ronda final del  Mundial de 1950, entre las selecciones de Brasil y de Uruguay, encuentro que sostiene hasta el día de hoy el récord de público en partidos oficiales: 199.854 espectadores. El resultado final de ese partido reflejo el triunfo de Uruguay, por 2 goles a 1, es conocido históricamente con el nombre de Maracanazo, y se considera el hito máximo de los campeonatos del mundo de fútbol.

Durante un poco más de cuarenta años, el Maracaná mantuvo una capacidad máxima que se acercaba a los 200.000 espectadores, de pie en su mayoría. Esto representaba cifras récord de asistencia, pero al mismo tiempo un gran peligro para todos los allí presentes. Es así que  el 12 de julio de 1992, durante un partido del campeonato de Brasil, entre Flamengo y Botafogo, ocurrió un grave accidente, se desplomó parte de las tribunas, haciendo que más de medio centenar de personas cayeran al vacío y ocasionando la muerte de 3 de los espectadores presentes. Debido a este fatal suceso, el Estadio Maracaná fue remodelado para recibir un máximo de 130.000 personas.

El tiempo pasó, y aun así esta cifra de capacidad seguía siendo demasiado grande para un estadio. Es por eso que para el año 2014, cuando iba a alojar la segunda Copa del Mundo a disputarse en Brasil, la FIFA exigió que su capacidad sea reducida por cuestiones de seguridad para todos los que se hicieran presentes. Sin dudas que esto se cumplió a rajatabla y desde entonces, hasta el dia de hoy, el estadio puede albergar una capacidad máxima de 78.838 espectadores brindándoles una mayor comodidad a todos ellos, hecho que hizo que el estadio fuera designado para alojar la final de dicho mundial, en la cual Alemania derrotó a Argentina 1 a 0 con gol de Mario Gotze en tiempo suplementario.

Además de producirse estos dos eventos en este estadio, el Maracaná fue sede de otros eventos, tanto deportivos  como extradeportivos. Ejemplos de estos eventos pueden ser: muchos recitales de bandas internacionales, finales de Copa Libertadores en 1963, en 1981 y en 2008. También fue sede de la final de la Copa Sudamericana en 2017. Al mismo tiempo en el plano de la selección nacional, el estadio fue sede de la final de la Copa América en 1989, de la Copa Confederaciones 2013, y fue sede en las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 albergando la final del fútbol en este mismo evento. En estos últimos torneos mencionados, los conjuntos brasileños no perdieron  jugando de local en el Maracaná. Todo esto generó una mística en torno a este estadio, y este hecho produjo que cualquier futbolista de cualquier parte del mundo sueñe con pisar su verde césped y poder jugar un encuentro allí.

Hoy en día, el estadio albergará varios encuentros de la nueva Copa  América que se va a disputar en Brasil, entre ellos nada más y nada menos que la final, y en este torneo se verá si la mística que se generó sigue vigente.

Matiás Fernández, 2do. A TM