100 años de El Gráfico: el retiro de Juan Manuel Fangio

A 50 años de la despedida del piloto más grande de la Argentina, la histórica revista deportiva recordó sus mejores momentos

“Vayan aquí, pues, nuestra expresión de sincera admiración y agradecimiento al hombre que de muchacho mecánico, humilde y modesto, llegó a ser el corredor más excepcional de nuestros días”. Estas fueron las palabras con las cuales culminaron las líneas que El Gráfico le dedicó a Juan Manuel Fangio. El respeto y la idolatría que la revista guardaba hacia el argentino pueden verse reflejados en este final.

Los diez años que duró la exitosa trayectoria del Chueco en Europa (de 1948 a 1958) fueron seguidos de cerca por la extinta revista. Triunfos, derrotas, anécdotas, fueron algunos de los momentos que el fallecido periodista Federico Kirbus (autor de esta nota) describió acerca de Fangio.

Video sobre el primer triunfo de Fangio en la Fórmula 1, en el Gran Premio de Mónaco de 1950.

El circuito de Reims, en Francia, fue donde dio su última función, y donde también había debutado. Se despidió del automovilismo en el apogeo de su carrera y luego de haber ganado cinco títulos mundiales (en 1951, 1954, 1955, 1956, 1957). Pero esta decisión demostró, según la revista, por qué era un verdadero “Campeón del Mundo”. Consciente de lo peligrosas que eran las  carreras y del paso de los años, el argentino puso punto final a su trayectoria luego del cuarto puesto obtenido en Reims.

Esta decisión de Fangio demostró que era una persona pensadora y sabia, tal como se lo caracterizó en la publicación, la cual además agregó dos anécdotas sobre el piloto. La primera hace referencia al año 1949, en el circuito de Palermo, cuando el argentino corría con Simca y venía de vencer a Jean-Pierre Wimille en Rosario. Estaba dando sus primeros pasos en el deporte pero, inesperadamente, decidió abandonar la carrera. Años más tarde, siendo ya un piloto consagrado, le confesó a un amigo suyo: “Ese día mi máquina estaba tan fuera de toda chance de poder siquiera mantenerme a la cola de los demás que me daba vergüenza seguir. La mayoría del público, al verme correr así, se quedaría desilusionado. Preferí una excusa fea y abandoné por presuntos inconvenientes técnicos”.

La segunda anécdota se dio en el Gran Premio de Bélgica de 1951. El Maestro era el líder del campeonato de Fórmula 1 y se acercaba a un nuevo triunfo en Europa. Al promediar la carrera, se detuvo para cargar nafta y cambiar los neumáticos. Sin embargo, una de las gomas de su auto se atascó y el argentino terminó noveno. Pero lo que se recuerda de este hecho es la tranquilidad con la que Fangio observaba el trabajo de los mecánicos, sin reprocharles nada y esperando que terminasen con su labor, pese a que sabía que esa carrera estaba perdida para él.

 

El argentino espera con calma la finalización del trabajo de los mecánicos, aunque esa carrera ya no lo tendrá  como ganador

Por otro lado, también la revista refleja la humildad y el profesionalismo que tenía el piloto. No bebía, no fumaba y aprovechaba sus momentos de descanso. Esto le permitía lograr grandes hazañas como la de Nürburgring, Alemania, en 1957, cuando sobre el final sobrepasó a los mejores pilotos de la competencia y pudo llevarse una carrera que parecía perdida. Cuenta esta edición que, luego de ese episodio, les confesó a ellos: “Ustedes no se imaginan el esfuerzo que demanda una carrera como ésta. Me quedé dos noches sin dormir, de tan grande que había sido el agotamiento de los nervios”.

Fangio es alzado por su mecánico tras el triunfo en Nürburgring

Estos recuerdos sobre uno de los mejores deportistas argentinos reflejan lo que era su forma de ser. No solo era un hombre destinado a ser leyenda en el automovilismo mundial, sino que también se comportaba como tal fuera de las pistas y trataba de dejar siempre un buen legado, que hasta el día de hoy parece insuperable. De esta manera es como El Gráfico rememoró el retiro de Juan Manuel Fangio, el mejor piloto en la historia argentina.

Autor: Manuel Bastos González.