100 años de El Gráfico: Nicolino Locche, un campeón intocable

En el aniversario del centenario de la popular publicación, el recuerdo de uno de los grandes que tuvo una portada como homenaje en 2005

Portada del Gráfico del 1° de septiembre del 2005.

 

El mendocino Nicolino Locche fue un símbolo en este deporte, como lo fueron Carlos Monzón, Pascual Pérez o Ringo Bonavena, entre otros. Su gran poder defensivo, su velocidad arriba del ring y sus ataques certeros e inesperados le permitieron diferenciarse del resto con un estilo único. No sólo como uno de los mejores argentinos en esta disciplina, sino como uno de los mejores boxeadores de la historia, lo que le permitió llegar a ser parte del Salón Internacional de la Fama del Boxeo en 2003.

Su forma de ser a la hora de ponerse los guantes fue una de las razones por las que recibió el apodo de “Intocable”, impuesto por Piri García, periodista de El Gráfico. A partir de allí comenzó a ser cada vez más popular, al llenar un templo del boxeo como el Luna Park, y atraer por primera vez a las mujeres a las peleas, con el amor del público argentino.

El 12 de diciembre de 1968, Nicolino llegó a la cima de su carrera deportiva consagrándose campeón mundial superligero de la AMB, luego de vencer a Takeshi Fuji en Tokio, Japón. Fue un combate extraordinario a 15 rounds, en el que el argentino supo defenderse de los golpes del rival y fue efectivo en sus ataques. Con una tranquilidad pocas veces vista en un boxeador, destruyó psicológicamente al local, quien decidió abandonar y no salir a disputar el décimo round, debido a la frustración que le provocaba no conectar casi ningún golpe. De esta manera, Locche se convirtió en campeón mundial argentino, como había ocurrido con Pascual Pérez en 1954 y Horacio Accavallo en 1966. Logró defender 6 veces su título, pero en 1972 lo perdió frente al panameño Alfonso Frazer. En 1976, finalmente, tomó la decisión de retirarse del boxeo.

Tapa del Gráfico luego de su histórica victoria en Japón.

La pelea entre Locche y Fuji.

 

 

El 7 de septiembre de 2005 falleció en Las Heras, Mendoza, a causa de un paro cardíaco. En sus últimos años, había sufrido problemas de salud causados por su adicción al cigarrillo y, en 2004, había sido internado por una neumonía. A los 66 años dijo adiós una de las leyendas del boxeo argentino.

Lautaro López Rivero, 2°B, Turno Tarde