En el Conurbano comienzan a resurgir los clubes de trueque

Como ocurrió en 2001, el mecanismo de intercambio volvió a instalarse en zonas pobres de la provincia de Buenos Aires. Sarandí, Quilmes y Francisco Solano, los lugares que lo impulsan.

Bajo la estación de Sarandí, sobre la línea Gral. Roca, los lugareños con más bajos recursos recurren al trueque, una tendencia que vuelve a surgir después de más de ocho años, como ocurrió hacia el año 2001. El trueque, que es el intercambio de bienes materiales o de servicios por otros, se diferencia de la compra-venta habitual en tanto que no intermedia el dinero como representante del valor en la transacción. Esta vez, resurge en momentos de crisis en un barrio bajo.

«No nos alcanza con el sueldo, estamos en una muy difícil situación. Volvemos a esta penosa actividad que hacía mi abuelo por allá en el 2001», expresó Alexis Ocaranza (28), un joven que hoy cambia la ropa a cambio de alimentos a pasos de la estación en el sur del Conurbano.

La modalidad del trueque alcanzó su punto máximo entre 1999 y 2002, donde operaron alrededor de 5.500 clubes en toda la Argentina, con la participación de más de 3 millones y medio de personas. En ese entonces, su moneda era el crédito que facilitaba el intercambio recíproco, sin utilizar el dinero en papel. Hoy vuelve a  renacer en otros puntos del Conurbano bonaerense, cerca de las villas de emergencia «Los Alamos» de Quilmes, y los barrios «El Sol», de Berazategui y «Los Eucaliptos», de San Francisco Solano. Esta realidad se convierte en una de las postales de la actual crisis económica, en donde según el Indec, la pobreza alcanza al 31% de las personas. Cada fin de semana, estas ferias se convocan en plazas y frente a las estaciones del tren, a las que concurren gran cantidad de vecinos, que ante la necesidad han comenzado a abandonar los supermercados y otros puntos de venta tradicionales.

«El otro día, cambié mucha ropa de mi nene mayor, que podría usar el más chiquito en un futuro cercano. Cosa que es algo loco, porque estoy tapando un problema hoy, que es comer. Pero que mañana voy a tener que preocuparme por la ropa», añadió entre lagrimas Alexis.

El mecanismo del trueque también traspasó las fronteras del Conurbano para alcanzar a las localidades del Partido de la Costa. Los vecinos de Mar del Tuyú se organizaron en la Sociedad de Fomento Residencial, a la que concurren más de 50 familias no sólo a intercambiar, sino también a ofrecer servicio de comedor para los que no tienen bienes de intercambio. El centro funciona lunes y viernes, de 14.00 a 16.00 horas, en avenida 4, esquina 92 de la ciudad balnearia. Facundo Darío García, de 34 años es uno de los integrantes de esta sociedad y ofrece una mirada del fenómeno en crecimiento: «Cada vez hay más clubes de trueques. Estamos armando algunos más cerca, ya que no todas las personas tienen acceso a llegar porque no podemos pagar el viático de 50 pesos diarios. Aunque para algunos suene raro, la gente no tiene ese dinero».