Julio Lagos: “Escribir en El Gráfico era como tocar en el Colón”

En una entrevista atrapante, Julio Lagos nos cuenta sus mejores anécdotas como periodista.

Julio Lagos es un periodista destacado desde sus 16 años cuando, trabajando para el diario de su padre, publicó su primera nota. Su enorme trayectoria le permitió desempeñarse en El Gráfico y tener grandes recuerdos de la revista. Esos que, en un extenso diálogo, le contó a Pirámide Invertida en exclusiva.

– ¿Quién te convocó para formar parte de El Gráfico?

– Yo había trabajado en el año 61 en un programa que se llamó “Polémica en el fútbol”, el conductor del programa y uno de los productores era Carlos Fontanarrosa, quien había sido periodista de El Gráfico en la década del 50 y escribía sobre básquet. Pasaron los años, salió ese programa de televisión que lo conducía Carlos Fontanarrosa y también, entre otros, trabajaba un señor llamado Apo. Carlos Fontanarrosa, en un momento dado es designado director de El Gráfico en reemplazo de Dante Panzeri. En el año 61, él mismo me llama para trabajar en El Gráfico, pero igualmente yo no acepté ya que trabajaba en el diario El Mundo.

 

Julio Lagos

Hubo una primera oportunidad en la que pude haber entrado en El Gráfico, pero no lo hice. Luego, cuando asumió Fontanarrosa, entonces ahí sí empecé a escribir en El Gráfico, fue en 1963. Yo escribía unas encuestas sobre distintos temas de interés deportivo.

– ¿Tenés algunas notas que recuerdes?
– Recuerdo dos o tres notas que hice, un reportaje a un muchacho que en ese momento era jugador de Boca, Raúl Madero, que con los años fue jugador de Estudiantes De la Plata, campeón del mundo y tiempo después médico de la Selección Argentina. En esa época le hice el reportaje cuando jugaba en Boca y era lo que llamaban el número 5, famoso como half central. Pero además era un tipo culto, tocaba el piano y en la nota me había dicho que le gustaba Beethoven y, como consecuencia de eso, en el vestuario de Boca lo llamaban Beethoven.
Una nota muy linda que hice en El Gráfico se llamó “Las voces del fútbol”, junté en el patio interior de la Editorial Atlántida a los relatores de fútbol de la época. Estaban Muñoz, Fioravanti, Cafarelli, entre otros.

– ¿Qué significó para vos El Gráfico, revista que en el próximo mes de mayo cumplirá cien años?
– El Gráfico era lo más grande, yo en esa época era cronista deportivo y escribir en El Gráfico era como tocar en el Colón. Hoy es imposible establecer una magnitud de aquello porque ha cambiado completamente la comunicación, además te leían en todo el mundo hispanoparlante.

– ¿Cuál fue el lugar en el cuál te sentiste más cómodo?
– Es muy difícil porque trabajé en tantos lugares. En términos generales, la radio.

– ¿ Radio, gráfica o televisión?
– Es muy distinto una cosa de la otra, cada medio tiene su ventaja y su encanto. No hay mejor espectáculo para la noticia que la televisión, como espectáculo vos ves una jugada, un concierto, cualquier episodio que tenga que ver con la vida y eso solamente te lo puede dar mejor que nadie la televisión. No hay como la prensa escrita para que vos puedas entender algo y, si es necesario, releerlo o asociarlo de repente con una infografía, con un mapa o asociar el texto con una imagen, no hay con qué darle a la prensa gráfica para eso. No hay como la radio para dejarte una sensación inolvidable a través del sonido de una voz, que es algo que te acompaña toda tu vida. Ninguno de los medios puede sustituir a otro, te lo digo yo que he trabajado en todos.

– Dijiste que te gustaría dirigir una radio…
– Alguna vez pude hacerlo de manera circunstancial y me gustaría. Probablemente lo que más me gustaría sería hacer un programa de radio, me conformo absolutamente con eso.

– ¿Siempre quisiste ser periodista?
– Sí, yo de chico afortunadamente escuché mucha radio y leía el diario porque mi papá había trabajado en un diario y cuando yo tenía 4 o 5 años lo miraba. Aprendí a leer a través de mi mamá que era maestra y yo preguntaba qué dice acá, y bueno, el diario me estimuló y entré a la escuela sabiendo leer gracias al diario. Y como mi papá trabajaba en el diario y yo de chico siempre fui a la redacción y al taller, ese mundo, ese ambiente para mí era familiar, una vacuna imposible que no hiciera efecto. Escribí la nota cuando tenía 15 y se publicó cuando tenía 16 en el diario El Mundo, que era ese mismo diario que yo miraba de chico y yo aprendí a leer.

– ¿El Gráfico fue la mejor revista deportiva?
– Argentina tuvo grandes revistas deportivas, hubo una que se llamó Mundo Deportivo que fue extraordinaria también. Estamos hablando de El Gráfico, tuvo muchos años de vigencia y cubrió varias épocas, escribió gente notable: Last Reason, Borocotó, Félix Daniel Frascara, Alberto Salotto.

– ¿Qué pensás que no le puede faltar a un periodista?
– Humildad. Solo eso.

– ¿Cómo es el periodismo de hoy comparado con el de antes?
– Yo no hago ese tipo de comparaciones porque es imposible hacer un cotejo, la vida es absolutamente distinta y seria anacrónico y asimétrico querer colocar una actividad de otra época en el mundo contemporáneo o viceversa, el periodismo es extraordinario como actividad humana, y responde al modelo histórico y de sociedad en el que le toca actuar. El periodismo de hoy es el reflejo del mundo de hoy. No creo absoluto que sea bueno comparar y mucho menos sacar como conclusión lo que mucha gente, sobre todo la gente de más edad, suele decir: «el tiempo de antes», esas cosas que se dicen, «tiempo pasado», yo no estoy de acuerdo con eso. El tiempo de hoy es mejor, siempre. El tiempo de hoy nos permite mirar con ilusión el futuro.

Franco Duarte 2 «A» T.M