Viajar en Buenos Aires: una odisea cada vez más cara

Se anuncian aumentos de hasta el 40% en las tarifas

UNA IMAGEN DEL SUBTE LINEA A.
LARGAS FILAS PARA REGRESAR A CASA… UNA POSTAL QUE SE REPITE

Crecen a diario las quejas de los usuarios de los medios de transporte por los constantes aumentos que el Gobierno nacional dispuso para el primer trimestre de 2019.

El valor del boleto tuvo tres subas escalonadas en enero, febrero y esta última en marzo. Por este motivo el mínimo del colectivo pasará de $16,50 a $18, el de tren costará entre $7 y $11 mientras que el pasaje de subte (se esperan nuevos aumentos este mes y el próximo) ascenderá a $19. Estos incrementos se suman a los recientes tarifazos en los servicios de luz y gas. Desde enero de 2018 hasta marzo de 2019 se triplicó el valor del pase.

A pesar de ello no se ven mejoras en lo que respecta a la comodidad que debieran brindar los subtes, trenes y colectivos. Esta es una de las grandes falencias que se advierten en el área metropolitana y que el gobierno de la ciudad sigue sin poder resolver para brindar un servicio acorde a la cantidad de pasajeros que a diario ingresan a la capital.

Constantemente se repiten las mismas postales en las estaciones de Retiro, Constitución, Once y Federico Lacroze. Colectivos desbordados, trenes y subtes que en hora pico no dan abasto, usuarios que sufren las demoras y la poca frecuencia de los servicios y que además padecen las pésimas condiciones de los transportes.

«Viajo todos los santos días en el Roca hace quince años y es cada vez peor, parecemos animales y encima siguen aumentando los pasajes. Esto ya no se aguanta más», manifestó Sergio Villaroel, quien toma el tren en Glew para llegar a su trabajo en Retiro

Además, se quejó de las largas colas que debe hacer en Constitución para subir a los colectivos cuando la linea C del subte está con demoras. «Tomar la linea C hoy en día no es nada agradable, los vagones son viejísimos y no les hacen ningun mantenimiento. En este país retrocemos en vez de avanzar», agregó.

«Hace años que nos acostumbramos a viajar así, no se invierte en el transporte en Argentina. Si van a aumentar las cosas que por lo menos traten de mejorar algo, esto lo padecemos los laburantes que todos los días salimos a la calle a ganarnos el mango», deslizó casi con resignación Villaroel, quien espera mejoras en todos los servicios.

Para contrarrestar las quejas de los pasajeros, se ha implementado la tarifa social SUBE, que brindará descuentos de hasta un 55% en los viajes a las personas que sean beneficiarias de asignaciones, becas y también a jubilados y pensionados, personal doméstico y monotributistas sociales. Asimismo perdura el descuento de la Red SUBE, que permite abonar hasta un 75% menos del boleto, realizando hasta cinco viajes en dos horas.

«Hoy ya son unas tres millones de personas beneficiarias de la tarifa social, habiendo aumentado en los últimos dos años un 81% y habiendo llegado a un total de treinta y cinco localidades en todo el país», expresaron desde el Ministerio de Transporte.

El gobierno busca con estos aumentos recuperar los casi $615 millones de pesos que otorgó a diferentes empresas y que según la Dirección de Supervisión y Control Financiero de Transporte no fueron debidamente rendidos. Al termino de la reunión de Gabinete que el presidente Mauricio Macri encabezó en la Casa de Gobierno, el ministro de transporte, Guillermo Dietrich, anunció que por el momento no se esperan más aumentos.

«La gente debe entender que estamos arreglando los descalabros de la gestión anterior. Recibimos en diciembre de 2015 una situación tarifaria en el transporte que todavía estamos regularizando», manifestó el ministro. «No estamos evaluando ninguna variación de los valores del transporte en el área metropolitana de jurisdicción nacional, que es la que está bajo la órbita del Gobierno», aseguró Dietrich al ser consultado sobre los posibles aumentos próximos.

Braian Cejas