La Capital, zona de intensas marchas y piquetes

Tras padecer en el mes de octubre las marchas de camioneros y también sobre el presupuesto anual para el 2019, el centro porteño sufre las consecuencias de la furia de los manifestantes

Capital Federal se convirtió en una zona de seguidas manifestaciones populares, donde se estima que en el último tiempo hubo más de dos marchas y piquetes por mes. El desarrollo de cada uno fue por distintos motivos, pero sí tuvieron en común el movimiento de las masas hacia el Congreso y a algunos edificios nacionales. Esto afectó directamente a aquellos que circulan por el centro porteño.

Los usuarios que usan los transportes públicos deben hacer muchas maniobras para poder llegar a sus hogares, debido a estas marchas que reúnen tanta multitud. En primer lugar, las calles que cortan son esenciales para el paso; en segundo lugar, generan retrasos en trenes, subtes y colectivos.

En el último tiempo hubo varias marchas y piquetes, y hacia el final del mes de octubre hubo dos. La primera fue realizada por la CGT con Hugo Moyano a la cabeza, junto a sus hijos. La marcha reunió un gran caudal de personas en el microcentro.

En medio de la tensión por la posible detención de Pablo Moyano, el gremio de Camioneros se propuso escenificar parte de su poderío con una movilización a una dependencia de la Secretaría de Trabajo. La excusa del gremio para la protesta es la reapertura de las paritarias debido a que la inflación prevista es más alta que el acuerdo salarial acordado por el sindicato en el mes de junio. Ellos habían cerrado el 25%, pero Moyano planteó que la inflación ya es mayor y requieren otro aumento para equilibrar las necesidades básicas de cada afiliado a camioneros.

El jefe sindical logró en la última marcha que le otorguen otro 15% y así llegar al 40% de aumento salarial. La movilización fue en Callao 114. La reunión se llevó a cabo entre el gremio y representantes de la federación que agrupa a las empresas de autotransporte de cargas (FADEEAC). Hugo Moyano estuvo al frente de esta, y luego de las conversaciones hubo un discurso para el trabajador y palabras en contra del actual gobierno.

El segundo y más polémico fue aquella marcha que se realizó el 24 de octubre, en donde los diputados debatían el proyecto de presupuesto para el año que se avecina, que contempla una reducción del déficit exigida por el Fondo Monetario Internacional, en un clima de extrema tensión dentro y fuera del recinto legislativo. La sesión fue suspendida poco después de comenzar por el presidente de la cámara Emilio Monzó a causa de los enfrentamientos que mantenían los manifestantes con la policía en las inmediaciones del Congreso. Minutos después fue reiniciada en medio de las críticas de los opositores que afirmaron que no estaban dadas las condiciones para el debate.

Cuando comenzaron los incidentes los legisladores de la oposición pidieron a los gritos que Monzó ordenará un receso. Varias diputadas del opositor Frente para la Victoria se acercaron al estrado donde se encontraba el titular de la cámara para mostrarle imágenes de la protesta que habían llegado a sus teléfonos móviles. Entre tanto, varios parlamentarios se insultaban y empujaban entre sí.

Los manifestantes tiraron piedras y palos contra la policía, arrojaron proyectiles con armas caseras. La policía los dispersó lanzando gases lacrimógenos y balas de goma desde atrás de las vallas instaladas en torno del Parlamento. Detuvieron a veinte  personas aproximadamente.

Una alumna de la Universidad de buenos Aires llamada Soledad, de 23 años, respecto a estas marchas y protestas afirmó: “Estaría bueno que estas misma personas que según ellas vienen a reclamar por la sociedad piensen en el prójimo, porque el día que se debatió sobre el presupuesto para 2019 fue un caos total. Vi gente con objetos contundentes rompiendo y robando cosas, me parece lamentable ver esa situación”, se lamentó por el hecho que sucedió el mes de octubre, y repudió la forma con el que se manejaron los manifestantes antes, durante y después del reclamo.

“Cuando se realizan este tipo de evento a los que viajamos en transporte público nos perjudica demasiado. Cortan las calles y los colectivos deben desviar, los subtes colapsan de gente por lo tanto comienzan las demoras en toda la ciudad. Es un verdadero sufrimiento viajar cuando sucede eso”, acotó con un tono de molestia, por las repetitivas y frecuentes marchas.

Kevin Nicolás Villalba