No todo es fútbol: historias y pedidos de otros deportes en el país

El fútbol es el deporte madre en toda la Argentina. El dicho “nacé con una pelota en el pie” es un fiel reflejo de lo que es la distribución de importancia de las actividades en el país: casi un monopolio futbolero. Pero detrás de eso existe un mundo de deportes y de profesionales que dedican la vida a esto para dar alegría y representar al país en otras disciplinas o, algunos, se disputan el puesto de segundo deporte nacional.

Lejos de los intereses económicos, la difusión y la pasión que despiertan los deportes más masivos, existe un mundo que para muchos es desconocido pero que genera el mismo amor por la camiseta y el deporte. Se trata de prácticas que no han logrado popularizarse en el país, pero que pudieron encontrar su lugar. Deportes como el handball, hockey, básquet, dan cuenta de un espíritu completamente distinto al futbolístico. Basados en la sencillez, el espíritu amateur (no en todo los casos), el amor al club de pertenencia y el sacrificio para cumplir las tareas semanales, los deportistas que los practican sólo esperan aquel momento de disfrute en el que se sale a la cancha.

La pasión es la misma, y no hay dinero ni publicidad que pueda cambiarla. No salir en televisión ni tener millones de espectadores no altera su sentimiento de pertenencia ni los valores transmitidos en el deporte que los apasiona, desde el más conocido hasta el más anónimo.

Con menos flashes y difusión que deportes como el fútbol, estas disciplinas poco comunes también han logrado abrirse paso en el país. Epicentros de varias de las prácticas, los distritos de la zona son cantera de profesionales que practican deportes menos reconocidos, pero igual de exigentes y apasionantes.

Con todas estas diferencias que existen en los distintos deportes en la Argentina (fútbol vs el resto), muchos lamentan que esto se profundice con el tiempo. Habrá más diferencias económicas entre cada uno de los deportes y se le acabará dando menos importancia a estos, lo que perjudicaría a los jóvenes que lo practicarán. Por eso, a estas alturas se debería considerar darle la misma importancia a todos por igual dejando de lado la parte económica. Llevaría a estrechar cada vez más estas diferencias para conseguir la igualdad esperada, que en pleno siglo XXI no existe.

Una producción especial de: Florencia Alvarez, Agustina Quagliaroli, Manuela Tahier, Lucas Goloboff, Enzo Petroni, Paulo Recari, Martín Feijóo, Ignacio Mansilla, y Leticia Andregnette