Invicto vale más

Nueva Chicago empató como local ante Almagro y todavía no sabe lo que es perder en esta B Nacional. Aún falta para el desenlace, pero a lo largo de la historia ya hubo campeones sin derrotas en el ascenso argentino.

El domingo Nueva Chicago y Almagro firmaron tablas en el estadio Republica de Mataderos. El 0 – 0 y la victoria de Sarmiento de Junín, bajaron al Torito de la punta de la Primera B Nacional; aunque conserva un valioso invicto de en los 7 encuentros que disputó.

Hasta el momento, todas habían sido victorias para el conjunto que tiene a Gomito Gómez como estandarte, y varias de ellas en reductos difíciles –triunfó por 1 a 0 contra Brown en Puerto Madryn y 2 a 1 en Santiago del Estero ante Central Córdoba-.

Aunque 16 fechas separen a Chicago del fin del campeonato, la ilusión de lograr el retorno a Primera División, y por qué no sin derrotas, es palpable por el barrio del oeste de la capital del país.

Este hito ya fue alcanzado por otra institución icónica del fútbol argentino y hace poco en el tiempo: Talleres de Córdoba conquistó de punta a punta el Campeonato de Transición del año 2016 y así regresó a la máxima divisional luego de un periplo de 12 años en el ascenso, 4 de ellos, en el Argentino A. Impensado para un club como La T que ostenta en sus vitrinas una Copa Conmebol.

Si bien fue a una sola rueda, el conjunto de Barrio Jardín terminó invicto con 14 partidos ganados y 7 empatados para coronarse 2 jornadas antes del cierre ante Chacarita -el otro ascendido aquel año-.

Pero si de rachas sin perder se trata, el equipo con la seguidilla de este estilo más grande de Sudamérica se encuentra en el Ascenso local, precisamente en el oeste del Gran Buenos Aires. El Club Atlético Ferrocarril Midland, de la ciudad de Libertad, en el partido de Merlo, se ubica 4° en la tabla de la Primera C; pero escribió su etapa más gloriosa entre los años 1988 y 1989 cuando acumuló la estrepitosa suma de 50 duelos sin conocer la derrota. El plantel que dirigía Carlos Ribeiro logró ascender de la Primera D a la C y dejó la vara tan alta que ningún otro equipo en el continente supo disputarle el record.

Escrito por Darío Bonnín, Iván G. Furman y Germán Roca.