El crecimiento del rugby seven

En los últimos días en gran parte del mundo, pero por sobre todo en Argentina, comenzó a escucharse de manera muy reiterada el término “Rugby seven”. En los Juegos Olímpicos de la Juventud, disputados recientemente en Buenos Aires, selecciones nacionales de diversas disciplinas pudieron alzar medallas dejando al país como uno de los que más veces se subió al podio. Y, sin lugar a dudas, el rugby seven, que ganó medalla de oro, fue uno de los que tuvo mayor repercusión porque atrajo a mucho público que vio en un estadio por primera vez a esta disciplina.

El rugby nació en Inglaterra en el siglo XIX y recorrió el mundo rápidamente captando la atención de todo tipo de público, caracterizándose principalmente por ser un deporte en conjunto y de contacto. Argentina es uno de los países de América con mayor cantidad de clubes y por ende jugadores/practicantes, además de otros que son grandes potencias como Nueva Zelanda en Oceania, Sudáfrica en África o Francia en Europa.

Debido a su gran exposición y a su vez buen recibimiento, el rugby decidió mutar para crear otros tipos de juego bajo el mismo concepto, parecido a lo que pasa en el fútbol tradicioal con el futsal o mismo el básquetbol con el básquetbol 3×3, los cuales también se han visto en los últimos Juegos Olímpicos de la Juventud.

El rugby seven entonces, surge como una variante al rugby tradicional, y tiene como diferencia principal que en vez de ser quince los jugadores que se enfrentan por lado, son siete como su nombre lo indica. La duración del partido es de tan solo catorce minutos por tiempo con un intervalo de dos, debido a las grandes dimensiones del campo de juego y la poca cantidad de jugadores para poder cubrirlo si el partido llegará a durar más.

Ned Haig lo creó en Escocia como un evento con el fin de poder recaudar fondos para su club local en el año 1883.

En 1976 el deporte tiene un auge debido al importante torneo que se disputa en Hong Kong desde esa fecha, donde reunió a 24 equipos de todo el mundo que se dividieron en distintos grupos. Con los años se han ido modificando las reglas y en la actualidad son 16 los equipos participantes.

La competencia más reconocida es la Copa Mundial de rugby seven. La primera participación se dio en Escocia, el país creador de dicho deporte, en el año 1993 en torneo masculino, y más tarde el femenino.

El Mundial de rugby seven masculino tuvo como primer campeón en Edimburgo a Inglaterra que venció a Australia en la final. En Hong Kong, cuatro años más tarde, Fiji, una de las grandes potencias en esta disciplina, gritó campeón. En 2001 el país anfitrión fue justamente Argentina, con sede en Mar del Plata, donde Nueva Zelanda, el país con más finales disputadas, venció con un resultado amplio a Australia. Fiji al siguiente Mundial se pondría como líder en cuanto a trofeos, ya que volvería a lograr el título ganándole a Nueva Zelanda la final. En 2009 fue la primera vez que la selección argentina llegó a una final, que lamentablemente terminó perdiendo a manos de Gales por una amplia diferencia. En los siguientes dos Mundiales Nueva Zelanda lograría subirse a los más alto, y así superaría a Fiji en cuanto a títulos.

El mundial de rugby seven femenino se disputa a la par del masculino en las mismas sedes y tiene solamente tres ediciones, desde el 2009. Tuvo como primer campeón a Australia, y más adelante Nueva Zelanda logró los dos últimos títulos en forma consecutiva.

La selección nacional, Los Pumitas como son reconocidos, vencieron en la final de los Juegos de la Juventud al combinado de Francia por 24 a 14 y así lograron la medalla de oro. Anteriormente habían vencido 50-7 a Samoa, 45-0 a Japón, a Francia por 29-12 (fue rival también en la fase de grupos) y el broche final ante Sudáfrica por 34-5. La selección nacional debía vencer en la semifinal a Estados Unidos, y pese a que en un momento el partido fue muy intenso, logró sacar adelante el resultado con un 29-14. El oro conseguido podrá ser el puntapié inicial para que se siga difundiendo aún más este deporte en argentina.

Autor: Juan Lofredo, segundo B, turno mañana.