Los Pumas y el estigma de los All Blacks

El más reciente y último cara a cara que tuvieron Los Pumas y los All Blacks fue en el estadio Trafalgar Park, el pasado 8 de septiembre en el que los neoelandeses se impusieron por 46 a 24. A pesar de la derrota continua a las que nos tiene acostumbrada la actual mejor selección del mundo de rugby que es la de Nueva Zelanda porque así lo expresa el ranking mundial de rugby masculino ya que tiene 92.96 puntos -2.84 más que la selección escolta,, Irlanda que tiene 90.12-, hubo un detalle no menor aquella noche de sábado en Argentina y es que la historia de los Pumas sigue en alza, ya que Nicolás Sánchez fue quien alcanzó, después de casi 6 años, la nueva marca de máximo goleador histórico del seleccionado argentino.

 

Si hablamos de un nuevo máximo goleador hay que hablar del que fue superado, Felipe Contepomi, que cuando superó al tercer máximo goleador histórico –Hugo Porta-  en 2012 había declarado: “Ese tipo de estadísticas les gusta más a ustedes, los periodistas, que a nosotros. Posiblemente, más adelante, venga otro y me pase. Es un número y las estadísticas están para ser rotas. Es una alegría, pero si llegué a ese número fue gracias al equipo que me ayudó para que pudiera anotar puntos con el pie y con las manos”. Y tan equivocado no estaba.

Claramente es difícil de superar las mejores marcas en cualquier tipo de deporte, pero para cualquier joven deportista que integra un plantel la principal motivación pasa por ese lado, seguir haciendo historia, superar lo ya escrito. Sánchez, sin saber que iba a terminar por encima de Contepomi en la tabla de goleadores, dejó un mensaje tiempo atrás para sus allegados y fanáticos, basándose en lo que será su futuro mediante la red social Instagram: “He vivido 3 años espectaculares en Argentina jugando con esta camiseta tan linda que representa nuestros clubes y sobre todo pudiendo jugar con amigos. A fin de año seguiré mi carrera en Francia, en Stade Français”.

Comentó además la mezcla de sentimientos a la hora de tomar una determinación tan importante en su vida: “Fue una decisión muy difícil por lo que representa para mí jugar en Jaguares, pero también es muy importante estar al lado de mi familia y poder ver crecer a mi hijo todos los días. Sin dudas, este nuevo paso va a ser un gran desafío en lo personal. En este momento en lo único que pienso es en llegar lo más lejos en este Súper Rugby y volcar en la cancha todo el esfuerzo que viene haciendo el equipo”.

Finalmente le habló a la organización que hizo posible su sueño: “ Quiero agradecer a la UAR por confiar siempre en mí, a los entrenadores por respetar mi decisión, a mis compañeros por apoyarme siempre, a toda la gente que está siempre empujando atrás del equipo y a mi familia que es lo que más quiero” cerró.

En cuanto a lo que se refiere al historial entre ambas selecciones, se jugaron 31 partidos y 30 fueron los triunfos de los All Blacks frente al combinado nacional argentino, que logró el único empate en la historia hasta hoy en 1985 y que jamás pudo imponerse frente al tres veces campeón del mundo en los años 1987, 2011 y 2015.

El 2 de noviembre de 1985 jugaron Los Pumas y All Blacks en el estadio de Ferro Carril Oeste, en Buenos Aires, Argentina. Aquel partido fue el primero en el que Argentina consiguió por primera vez igualar ante Nueva Zelanda y ese día fue en el que estuvieron más cerca de conseguir la victoria frente a ellos. Aquel sábado la formación fue la siguiente: B. Miguens; J. Lanza, D. Cuesta Silva, F. Turnes, P. Lanza; H. Porta (c) y G. Holmgren; E. Ure, T. Petersen, J. Allen; G. Milano, E. Branca; F. Morel, A. Cubelli y D. Cash. El partido marcó un 21 a 21 final y todos los tantos los hizo Hugo Porta, el tercer máximo goleador argentino actual, que contabilizó 3 drops y 4 penales.

Sin embargo no solo se recuerda la actuación mágica de Porta, en aquel entonces capitán, sino también la jugada de Ernesto Ure en aquel scrum final que pudo significar el primer triunfo contra los All Blacks. En relación a ello recordó: “Al final los estábamos presionando hasta que llegó el famoso scrum 5 yardas. Tiran la pelota –la jugó argentina- y la sacamos nosotros, el scrum da dos o tres pasos y se frena. En el momento que se frena yo veo la línea del in-goal entre las piernas de la tercera línea, en fracción de segundos pensé sino me levanto ahora van a cobrar el scrum devuelta y volvemos atrás, en el momento en el que saco los brazos para levantar la pelota, el scrum se mueve devuelta y pierdo el equilibrio, se cae –en referencia a la pelota- y se terminó el partido” cerró. Además comentó que fue de alguna manera cuestionado por la decisión final de esa jugada y no quedarse en el scrum, en respuesta dijo: “Son decisiones que tenés que tomar en fracciones de segundos, si esa misma jugada la hago diez veces, quizás hago nueve tries” finalizó.

Autor de la nota: Diego Ayala, segundo B, turno mañana.