El camino a Luján en primera persona

Con gran esfuerzo físico los fieles participaron de la edición 44° de la peregrinación; testimonios de una jornada que muchos esperan

Se llevó a cabo la 44° Peregrinación Juvenil a Luján, que convocó a cientos de fieles que buscaban cumplir promesas, realizar ofrendas o simplemente cumplir un desafío espiritual y personal al formar parte de este tradicional acto de fe que se lleva a cabo desde 1974.

Este año, la peregrinación tenía como lema “Madre, danos fuerza para unirnos como hermanos” como símbolo de hermandad y paz, lo cual era promovido por los fieles a lo largo de su travesía.

La tradicional peregrinación comenzó el sábado 6 de octubre a las 12 con un clima templado y soleado que favoreció la concurrencia. En las puertas de la Parroquia San Cayetano de Liniers, en Cuzco 150, un gran grupo de creyentes se conglomeró y comenzó a marchar a pie desde hasta la tradicional e histórica Basílica de Luján.

El objetivo de los fieles era lograr llegar a la misa central, que se celebró a las 7 en la plaza Manuel Belgrano y fue dirigida por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli. Pero no quedó solo en la misa principal, ya que se realizaron bautismos y confesiones tanto en el puesto del Seminario de Buenos Aires como en la Basílica.

Por otro lado, los organizadores propusieron llevar una vela para encenderla e iluminar el camino a la hermandad de los argentinos y también para rezar a cada hora una oración por la Patria. Coincidiendo con las palabras de Monseñor Ojea, obispo, que invitó a la comunidad religiosa a rezar por la falta de trabajo y la situación del país.

La caminata debió seguir un recorrido ya pautado en  el que incluía varias paradas. Desde su inicio en la Iglesia San Cayetano debía llegar aproximadamente entre las 14:15 a 14:45 a Morón y más específicamente a la iglesia Nuestra Señora del Buen Viaje, la primer parada. Luego se dirigió a Merlo con el objetivo de arribar a las 17:30, donde permanecieron una hora en calle Garay, entre  Pavón y Rodríguez Peña. Posteriormente se movilizaron hacia La Reja para llegar a las 21 y descansar alrededor de 45 minutos.

Por último, los fieles junto a la imagen de la Virgen de Lujan llego a la localidad de General Rodríguez pasada la medianoche y quedo parada ahí hasta las 2 de mañana para poder reunir a los últimos participantes que se unían al festejo; esta fue la última parada antes de llegar a Luján. Todos los que concurrieron crearon un ambiente de fiesta mediante los cánticos y la exhibición de collares, rosarios y estatuillas de la Virgen.

Por otro lado, esta edición de la peregrinación contó con una innovación tecnología mediante una aplicación para celulares y tabletas (LaPereLujan), que brindaba información de utilidad como los horarios de transportes, mapas, localización de puestos de apoyo y sanitarios, consejos para cuidarse durante la peregrinación, entre otras cosas.

Daniela González, una joven que participó de la peregrinación junto a cinco amigos desde Moreno, al tener en cuenta la magnitud y el esfuerzo físico que llevaría realizar el viaje a Luján expresó: “Empezamos a entrenar un mes antes, nos juntábamos a caminar, a alongar para tener un poco más de resistencia y movilidad.”

“Teníamos que llevar calzado cómodo, ropa liviana, medias para cambiarse, cosas para el higiene personal, agua. Pero en el camino te ofrecen bebidas, alfajores, galletitas, mate cocido, frutas, por otro lado también hay varios puestos sanitarios donde podes descansar, hay gente de la Cruz Roja para asistirte y  también están los camiones de la policía que te llevan cuando no das más”, aclaró, sobre el compromiso de la organización.

“Las últimas cuarenta cuadras, cuando ya estas cerca sentís como te pesa en cuerpo, las piernas y te cuesta caminar pero también se encuentra la emoción de sentir de que falta poco y que cumpliste con lo que te propusiste, te llena de satisfacción poder  decir “si lo hice” pero al día siguiente te duele todo, duelen las piernas y costaba caminar pero lo volvería a hacer”, sentenció con alegría al cumplir su meta de llegar a la Basílica y afirmó que es una experiencia que repetiría nuevamente.

Rodrigo Pelozo