Resiliencia ante la vejez

El ballet, una actividad que no solo sirve para ejercitar el cuerpo sino para conectarse con otras y superar los pozos anímicos en la tercera edad

Superar la depresión y la angustia que a algunas personas les genera llegar a la edad mayor no es fácil. Eva Banker, una mujer de 77 años, es una gran muestra de que se pueden superar estos miedos, y que se puede llevar una vida plena y feliz a cualquier edad, sin importar los impedimentos que a veces los años te generan.

-¿Qué es el “Ballet 40-90” y cómo lo definirías?

-El “Ballet 40-90” es una obra coreográfica musical, compuesta por sesenta mujeres y, como dice el nombre, todas tenemos arriba de 40 años, pero ninguna llega a 90, la mayor tiene 86 años. Es un espacio que nos permite a las mujeres mayores de 40, 50 años expresarnos y romper con el estereotipo de que la mujer cuando llega a cierta edad no puede mover su cuerpo, ni lucir una figura, por más que ésta sea gorda, baja o flaca. Este es el sello del Ballet.

-¿Por qué elegiste hacer esta actividad y no otra como pintar o algún otro tipo de arte?

-Porque siempre me gustó bailar. No me gustan las actividades muy personales, me gustan más grupales. Mi vocación de “artista” empezó haciendo un curso de teatro y ahí me di cuenta de que eso me hacía bien y podía expresarme. Aparte me encanta expresarme con el cuerpo, con la cara, con la mirada, con las manos y disfruto estar en el escenario y mostrarle al público lo que se puede hacer y lo que yo pude hacer.

-¿Qué te da el ballet en tu vida?

-A esta edad lo positivo que yo rescato es que tengo un grupo muy grande de contención y socialmente hablando también. Este ballet es un grupo no solamente para bailar, sino en todos los aspectos de la vida.

-¿Cómo empezaste?

-Una prima me invitó hace 15 años a ver este espectáculo, quedé fascinada y le dije “el año que viene yo quiero estar ahí” y efectivamente fue así. Llegué a mi casa, mandé un mail a la directora, y en marzo del año siguiente ingresé al Ballet.

-¿Qué cambió esta actividad en tu vida?

-Aprendí que mi cuerpo se puede mover bien, aprendí a expresarme, como dije anteriormente, tanto con el cuerpo como con las manos y la cara, obtuve un grupo de referencia, un grupo social, a tener actividades en conjunto y aprendí a compartir con otra gente las mismas inquietudes que tengo yo, que es el bailar.

-¿Qué tan importante es para una persona de tu edad hacer una actividad de este tipo semanalmente?

-Es fundamental. Yo hablo mucho del cuerpo porque sí, movemos mucho el esqueleto para bailar, pero también nos ayuda con la memoria porque tenemos que aprender coreografías y pasos, algunos más fáciles, algunos más difíciles, y hay que pensar. Entonces, eso nos ayuda a que nuestras neuronas no queden pasivamente dormidas.

-¿Es para cualquiera este ballet? ¿Requiere algún tipo de capacitación?

-No, no tenemos ningún tipo de capacitación, ninguna es profesional, ninguna es bailarina, cualquiera puede entrar. La única condición es tener más de cuarenta años, nada más. Demostramos en los espectáculos que todo se puede, que a cualquier edad se puede mover el cuerpo se puede bailar y se puede seguir una coreografía.

-¿Qué consejo les darías a las personas de tu edad que están deprimidas y no hacen ningún tipo de actividad?

Les diría que salgan de la casa, que hagan una actividad, ya sea baile, pintura, taller de arte o de teatro, que se contacten con un centro de jubilados para hacer una vida social, que viajen si pueden. Esencialmente lo principal es que se rompa la rutina, eso es muy importante, ya que una persona mayor empieza a no tener ganas porque está la depresión de la vejez, entonces hay que cortar con eso, y tener proyectos, que es fundamental. Y, sobre todo, hacer una actividad en conjunto.

Martín Wizenberg