El mercado laboral argentino ¿Está preparado para las personas con discapacidad?

La gran mayoría de las personas con discapacidad se encuentran a lo largo de su vida con diversos tipos de discriminación a la hora de relacionarse socialmente, de anotarse en una escuela, en una universidad y también al intentar conseguir trabajo, lo que genera ciertas dificultades a la hora de poder llevar el día a día al igual que una persona sin discapacidad alguna ¿Cuáles son las dificultades de las personas con discapacidad al momento de insertarse en el mercado laboral? ¿Cuales son las oportunidades que ellas tienen para poder acceder a un empleo? ¿Qué hace el Estado para acompañar a estas personas?

Según el Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad, realizado por el INDEC en junio de este año, aproximadamente el 10,2% de la población argentina (casi 5 millones de personas) tiene algún tipo de discapacidad, y solamente el 44,6% se encuentra ocupado. En las últimas décadas se han registrado avances a nivel jurídico, en el año 1981 se sancionó la ley 22.431 que obliga al Estado a que al menos un 4% de sus contratados sean personas con discapacidad, y en el año 2003, esta fue modificada por la ley 25.689 añadiendo que los Ministerios que no tengan la cantidad exigida de empleados, serán sancionados y los postulantes contarán con el derecho de la prioridad de ingreso. Pero el hecho de que más de la mitad se encuentre en situación de desempleo, indica que aún falta avanzar mucho en materia de inserción laboral.

“Hoy en Argentina el alto nivel de desempleo de las personas con discapacidad (PCD) existe debido a que no hay un mercado de oferta de empleo con oportunidades para ellas. En este contexto, es clave promover la autonomía de las PCD fomentando su capacidad emprendedora con el fortalecimiento de sus emprendimientos”, contó Javier Lioy, presidente de La Usina Asociación Civil. Esta es una organización que se dedica al desarrollo, comercialización y distribución de productos y servicios elaborados por trabajadores con discapacidad, y así fomentar la autonomía social y económica de las PCD para lograr que ejerzan su condición de ciudadanos activos.

“Uno de los factores más importantes que afecta y disminuye la oferta de empleo de estas personas es que el nivel de acceso a la educación es bastante menor que las personas sin discapacidad y el ingreso al mercado laboral es tardío, y esto actúa como filtro” aseguró Susana Steyerer, directora del Programa de Acompañamiento Integral de Empresas (PIAE). Para ella, una de las soluciones sería que los empleadores se quiten el prejuicio basado en lo que las personas con discapacidades no pueden realizar y comiencen a fijarse en lo que sí pueden hacer según sus habilidades.

También existen otros tipos de emprendimientos de PCD, que son los Talleres Protegidos de la Producción (TPPs), las cuales tienen como fin la producción de bienes y/o servicios, y su planta está integrada por trabajadores con discapacidad intelectual y física. Según lo indicado por La Usina, el problema de estos talleres es que su escala productiva es muy baja, basada en lo barrial, y con un eje más cercano al apoyo terapéutico y formativo que al de un emprendimiento productivo.

En el último mes Gabriela Michetti, Vicepresidenta de la Nación, presentó tres proyectos para la inclusión de personas con discapacidad. Esta iniciativa consiste en capacitar en programación, instalación eléctrica domiciliaria, soldadura, diseño y producción de mobiliarios a jóvenes de entre 18 y 25 años que sufran alguna discapacidad.

Una producción especial de: Peaky Blinders, Joel Mattivi, Nicolas Torres, Federico Latorre, Tomas Garcia Catalini y Francisco Restivo