En Lanús también se juega con la pelota ovalada

A partir de la premisa de difundir el rugby en la zona sur de la provincia de Buenos Aires, el 20 de octubre de 1980 se fundó esta institución que al día de hoy no solo se mantiene sino que además no cesa de crecer y de expandir sus proyectos. Es que la Asociación Lanús Rugby Club no solo apunta al aspecto meramente deportivo, sino que además cristaliza otros aspectos que están estrechamente vinculados con la labor social y cultural.

El sueño original de crear un club de rugby en el partido de Lanús tuvo su embrión en la década del 70, pero a pesar de los diversos intentos para que ello prosperase, eso no pudo ser posible, por lo cual los muchos jugadores que estaban en ese ámbito inicial pasaron a desempeñarse en el seno del Club Regatas de la ciudad de Avellaneda.

Sin embargo sus promotores no abandonaron el sueño y fue a partir de un comodato otorgado por la Municipalidad de Lanús, que se consiguió obtener un predio en las calles Almeyda y Ferré (Lanús Este) aledaño al Velódromo y al Parque Municipal, que sirvió como base para que en 1992 la hasta entonces Asociación Deportiva Estudiantil Lanús consiguiera la personería jurídica y adoptase su denominación actual. Estos acontecimientos, forjados al calor de la perseverancia y de la convicción de un puñado de dirigentes que nunca cejaron por el sueño de una comunidad integrada sobre la base de la educación que posibilita el desarrollo del deporte colectivo, permitieron avanzar hacia la construcción de dos canchas de rugby reglamentarias y habilitadas, un espacio para canchas de rugby infantil, dos vestuarios para equipos locales y dos para los visitantes, un quincho que se emplea para los terceros tiempos, una confitería, un restaurant, una secretaría y un gimnasio, que se complementan con las tribunas construidas en el año 2007 y que tienen una capacidad establecida para 1200 personas.

Pero los objetivos de la Asociación no se reducen al crecimiento institucional, dado que los valores humanísticos son el otro eje fundamental de esos forjadores que atienden las necesidades de los colegios de la zona, a los cuales se les arrienda el predio del club o que otorgan becas para niños y jóvenes de escasos recursos. A ello se le agrega la constante preocupación social, que los impulsa a colaborar con el Banco de Alimentos o con el Hogar de Huérfanos de San Cayetano de Lanús.

En la actualidad la Asociación cuenta con 120 jugadores en sus divisiones infantiles, que participan en la cuatro categorías (Menores de 15, Menores de 16, Menores de 18 y Menores de 20) y alrededor de 200 niños que juegan en el rugby infantil, siendo siempre guiados por esas premisas que cumplen el sueño original de sus fundadores y que son: compromiso, humildad, amistad, respeto, compañerismo y pertenencia.

Es que este modelo, no ve como contradictoria la relación entre lo educativo, lo humanístico, lo social y lo deportivo, aspecto este último donde a lo que se apunta en la actualidad es que todo el club sea del Grupo I, desde los infantiles hasta los dirigentes, tal como lo puntualiza Javier Lorenzo, uno de los que participaron en la fundación real a inicios de la década del 90, y quien además aclara que nada tienen que ver con el Lanús institución de fútbol, con el cual solo comparten una medianera que los separa.

De allí que la Asociación que nació cuando aún no existía la URBA y que tuvo que atravesar un arduo camino de utilizar canchas prestadas o alquiladas y que jamás había pensado ni con el Grupo I ni con jugar con los clubes fundadores y que incluso estuvo a punto de perder la categoría, está atravesada por un conjunto de personas que no bajan los brazos y que no conciben un futuro despojado de progresos y de sueños.

Autor: Ignacio Mansilla.