Fahrenheit 451: de la ficción a la realidad

La clásica novela estadounidense resurgió luego de una nueva adaptación cinematográfica, y puso en escena cuestiones planteadas hace 65 años. ¿Tan lejos estamos hoy de la historia de Bradbury?

Fahrenheit 451 es una novela publicada por el autor estadounidense Ray Bradbury en 1953, y desde ese momento se ha convertido en un clásico de la literatura universal. En las escuelas de todo el mundo suele ser recomendada para la lectura de los más jóvenes, y se convirtió en un interesante tema de estudio en la universidad por sus marcadas facetas políticas y sociológicas.

Junto a obras como 1984 de George Orwell y Un mundo feliz de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 está en el podio de las novelas distópicas más reconocidas de la historia. ¿De qué se trata esto? Básicamente, la distopía plantea un futuro en donde la sociedad se ha tornado negativa, con tintes fantásticos y que difieren de la realidad. Pero, irónicamente, las diferencias no suelen ser tan pronunciadas.

Este tema dentro del género literario suele surgir como una crítica por parte del autor a la sociedad en la cual vive, y Fahrenheit 451 no es la excepción. El protagonista de la historia es Guy Montag, un hombre que pertenece a un cuerpo de bomberos un tanto particular: no sofoca incendios, sino que lo provoca para quemar libros por órdenes del gobierno. El título tiene clara relación con el argumento, ya que el papel combustiona a una temperatura de 451 grados en la escala de Fahrenheit.

Portada de la primera edición de Fahrenheit 451.

Portada de la primera edición de Fahrenheit 451.

El eje de la historia es Montag y sus sentimientos. En un principio es un defensor acérrimo de la quema de los libros y no se plantea el porqué de su tarea, hasta que su vecina Clarisse McClellan le hace cuestionar su profesión y qué implican los libros. A partir de allí, se dará cuenta que la monótona vida de la sociedad a la cual pertenece -en la cual el principal entretenimiento pasa por ver la televisión en los muros de sus hogares- es manipulada por el gobierno, que pretende alejar a la población de los libros.

Bradbury publicó esta novela a ocho años de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial -en la cual hubo quema de libros por parte del ejército nazi- y en pleno auge de la televisión en Estados Unidos. Esto último justamente era lo que preocupaba al autor, que notaba la gran atención que la pantalla chica captaba en la población. En la novela, describe cómo los artefactos suministran “datos no combustibles” a las personas, es decir, información que no aporta a su desarrollo intelectual, sino que las engaña para que crean que están pensando.

La novela tuvo una aclamada primera adaptación cinematográfica en 1966 -protagonizada por Oskar Werner y Cyril Cusack- y una reciente remake estelarizada por Michael B. Jordan y Michael Shannon, que sacó a flotes las cuestiones planteadas por la novela. Cuestiones que pueden parecer lejanas, o justamente distópicas. Pero lo cierto es que, analizándolo con profundidad, es posible hallar similitudes entre las ideas de Bradbury y los hechos que viven las diferentes sociedades alrededor del planeta.

Por empezar, la tendencia a leer libros en formato de papel está en declive. Los formatos digitales cada vez van ganando más terreno por diferentes motivos: el cuidado del medioambiente, el bajo costo y la practicidad. Aun teniendo en cuenta que se pague por el libro -la mayoría se descargan gratuitamente por internet-, los costos son menores a la versión en papel y, por otro lado, un solo lector electrónico puede almacenar cientos o miles de obras. Una pequeña y a la vez gigantesca biblioteca digital.

Trailer oficial de la adaptación cinematográfica de 2018 (HBO).

Por otro lado, el avance de los formatos audiovisuales atenta contra la lectura en general. Diversos estudios han demostrado que los jóvenes cada vez leen menos -ya sean libros, diarios o revistas- y tienden a entretenerse e informarse a través de diversos medios audiovisuales que pueden ir desde la televisión hasta las radios online o tradicionales, pasando por los contenidos de las redes sociales.

Las redes mismas constituyen también un tema que se relaciona con la problemática puesta sobre la mesa por Bradbury. Así como el escritor representaba a la televisión como medio alienante, a eso además hoy en día se le suma el poderoso instrumento que representan las redes sociales, a través de las cuales circula información que muchas veces puede resultar falsa o modificada, y que puede alterar la forma de pensar de los usuarios.

Es así como la literatura puede sorprender. Un libro, una novela, una historia que este año cumple 65 años de vida y cuyo argumento sigue generando ecos en la actualidad. Produce repercusión nuevamente a través de una nueva versión en la pantalla grande, y vuelve a abrir el interrogante que apareció allá por 1953: ¿es la realidad de Fahrenheit 451 tan distinta a nuestra realidad?

Imagen destacada: Michael Gibson/HBO

Martín Bugliavaz (2ºB TN)