Carmen Barbieri fue víctima de un secuestro express

La noche del sábado 24 de junio no fue una más para Carmen Barbieri. Alrededor de las 2:30 de la madrugada recibió un llamado al teléfono de línea de su casa, de un anónimo haciéndose pasar por su hijo, Federico Bal. Fue el lamentable típico llamado que se realiza a la madrugada para encontrar a la víctima desorientada, debido a que es muy probable que se encuentre durmiendo y poder sacar información para un posible ataque. Del otro lado de la línea, la voz que se hacía pasar por su hijo le dijo que había sufrido un asalto.

En la mañana del 25 habló Federico y relató con exactitud lo sucedido: «Llamaron a mi vieja diciéndole que había tenido un accidente. Suelen hacer esto para sacar información, para extorsionar y hasta para pedir dinero», escribió en su cuenta de Twitter. Y agregó: «Tengan mucho cuidado con esto, que no los agarren desprevenidos».

Luego de la palabra de su hijo, habló la víctima, la capocómica, que contó lo que vivió en ese corto momento, entre la llamada que recibió, cuando cortó y el posterior llamado al teléfono de Federico para constatar que se encontraba bien. «A eso de las 2:30 de la madrugada sonó el teléfono de mi casa, el de línea, que lo tiene muy poca gente. Por eso me asusté, porque imaginé que a algún ser cercano le podía haber pasado algo», comenzó declarando. Y continuó: «Era la voz de un muchacho. Te juro que era la voz de Federico diciendo: ‘Mamá me asaltaron, estoy todo golpeado, estoy herido. Bajá y atendeme, por favor’. Yo me hice la que no escuchaba y corté».

A los pocos segundos de cortar el teléfono, Carmen se dispuso a llamar a su hijo que se encontraba viajando en la ruta con destino a Mar del Plata, luego de finalizar la función de Magnífica, para confirmar si era él el del llamado anterior o si todo era una farsa para que de información privada. «Pensé que lo habían asaltado en la ruta o al salir para allá», manifestó Barbieri.

Afortunadamente, Federico atendió de inmediato el celular e intentó calmar a su madre que se encontraba asustada y ansiosa para saber que su hijo esté en viaje hacia «La Feliz». «Me dijo que estaba bien y que podía ser un llamado de la cárcel, haciendo un secuestro express, pidiendo plata. Me pidió que no les preste atención y que me quede tranquila», señaló Carmen. Igualmente, aunque ya había escuchado la voz de su hijo y se aseguró de que no había sido él el del llamado pidiendo ayuda, le pidió por favor que le pasé a algún acompañante para confirmar de que estaba a salvo. «Me pasó con un bailarín de la obra que lo acompañaba y me confirmó que estaba todo bien», relató.

En modo de consejo y de precaución, en charla con su madre, Federico le dio una recomendación: «Fede me pidió que no abra la puerta, que tenga cuidado porque capaz estaban abajo», contó la humorista, que aseguró que no pudo dormir esa noche ya que la situación la había dejado muy nerviosa.

Para finalizar el relato de una madrugada movida en la casa de Barbieri, sentenció: «No me pude quedar tranquila porque la voz parecía la de Federico. ¡Dios mío, cómo me asusté! Me tuve que tomar un tranquilizante. Ahora estoy con fiebre y antibióticos. Pasé una madrugada durísima. Nunca me había pasado», aseguró Carmen que ya se encuentra en buen estado de salud y que desconoce si el llamado fue «al voleo».