LOS EVENTOS DEPORTIVOS COMO CENTRO DE REUNIÓN CULTURAL

GLOBALIZACION CULTURAL

A lo largo de la historia de la humanidad la cultura se manifestó y se manifiesta de muchas formas. Cada región tiene un sentido de la cultura totalmente diferente a la otra. Para ser más claros, no son las mismas costumbres las que pueden llegar a desarrollar una sociedad de un pueblo inglés  a la de una tribu africana. Se podría decir que es casi imposible que dos culturas puedan convivir en un mismo espacio simultáneamente, pero a toda regla siempre hay una excepción.

En la antigüedad los griegos inventaron una serie de juegos deportivos (hoy los Juegos Olímpicos) en el que las naciones se reunían para disputar y celebrar una tregua temporal, ya que muchas de ellas estaban en plena guerra. Si bien el motivo principal de estos era para que la paz llegue entre las naciones en conflicto y para facilitar el desarrollo físico de los soldados, indirectamente las distintas culturas comenzaron a relacionarse entre sí en un mismo lugar con total armonía.

Actualmente se puede ver como en los eventos deportivos, principalmente en los Juegos Olímpicos y en La Copa Mundial de fútbol, la unión y la convivencia de la distintas costumbres en un mismo sitio si son posibles. ¿Será qué el deporte es más importante de lo que muchos creen? La respuesta está abierta a lo que cada uno piense, pero lo que sí se puede asegurar es el espíritu de inclusión que tiene, en muchos casos su convocatoria supera a la de muchas organizaciones mundiales. Esto habla por sí sólo de su trascendencia.

No solo permite que las diversas culturas convivan en un mismo espacio, sino que durante muchos años fue fiel testigo de la evolución de la sociedad. Evolución que consistió en ir más allá de las diferentes clases sociales, que derrumbó, en gran parte, la discriminación entre las diferentes razas y que propició, como los antepasados se propusieron, buscar la paz mundial.

La Copa del Mundo de Rusia 2018 que se está disputando, es uno de los claros ejemplos que afirma está idea. Un país como el ruso con una historia difícil, que sufrió muchos altibajos,que fue participe de las dos guerras mundiales. Hoy alberga a miles de ciudadanos que llegaron de distintos países del mundo, para apoyar a los 32 equipos de los cinco continentes que disputan el mundial.

Sin irnos tan lejos en el tiempo, ocho años atrás, se disputó la competencia por primera vez en la historia de los mundiales en el continente africano. Sudáfrica fue el país organizador con Nelson Mandela a la cabeza en el 2010. Se habló y se polemizó mucho ante la decisión que tomó la FIFA en ese entonces ya que el continente africano es considerado uno de los más pobres del mundo. Las potencias mundiales junto a los empresarios creyeron que no era conveniente para el negocio y lo mantuvieron en duda hasta último momento.

Si bien esa es una visión bastante comercial relacionada con el sistema capitalista, otro grupo de personas lo vio como un buen gesto, una muy buena iniciativa para incluir al continente y darle visibilidad ante la sociedad mundial. El campeonato del mundo llegó al continente asiático por primera vez en el año 2002 con Corea del Sur y Japón como los organizadores. Tras la buena experiencia que se vivió en este continente, la Federación Internacional de Fútbol Asociado, vuelve a confiar nuevamente en él y designó a Qatar como el organizador del próximo Mundial en 2022. Estas políticas inclusivas sirven y de mucho para que la Cultura de cada país o la de un mismo continente salgan a la luz y pueda ser de público conocimiento.

Descubrir una cultura vecina puede llegar a servirnos para comprender mucho más al otro, podemos además hacerla parte de la nuestra y transmitirla a todo aquel que esté interesado en ella. Queda en evidencia que los eventos deportivos son de gran ayuda para el mundo entero, no solo como un espectáculo para entretener o para que el deportista pueda desarrollarse física y mentalmente, sino como un encuentro cultural en el que todas las naciones puedan unirse, adentrarse en sus costumbres para comprender sus costumbres e ideologías.