La orden de Lenin


El partido inicial del Mundial entre Rusia y Arabia Saudita comenzó 24 horas después de la sesión histórica que trató la interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso de la Nación.  La copa del mundo hará correr la pelota durante un mes, sobre el primer país en despenalizar la ley del aborto hace 98 años.
En el medio de la rebelión política de 1917,  las mujeres rusas fueron las protagonistas de su propia revolución. Apenas tres años después de la toma del poder de los Bolcheviques, conquistaron el derecho a la ley del aborto sin fines de lucro y con prácticas en hospitales. Las mujeres de la revolución ganaron una final mas importante que la de un Mundial.
La estatua de Lenin custodia la entrada del estadio Luzhniki, donde se jugará la final del mundo el domingo 15 de julio. Rodeado de símbolos capitalistas, el ex lider de la vieja Unión Soviética, fue quien reconoció en 1920 que el derecho al aborto estaba estrechamente ligado con la necesidad de cuidar la vida de las mujeres. A pesar de que la primera guerra mundial y la revolución de Octubre se llevaron la vida millones de rusos y rusas, la ley se conquistó igual. Por más que fuera necesario poblar nuevamente al país después de sufrir tantas bajas, los Bolchevique entendieron que el castigo para con las mujeres era un costo mayor. Para ellos legalizar el aborto significó hace un siglo un derecho de salud y de primer orden.

En el país mas grande del mundo, y donde en primavera amanece a las tres de la madrugada, las mujeres no solo pelearon por la ley del aborto, sino por organizar un estado de igualdad de genero. Muchas conocieron el exilio, la cárcel y la clandestinidad. Ademas apoyaron la toma al Palacio de Invierno que puso fin al régimen zarista.

Justo antes de que la Selección debute ante Islandia en el Grupo D, nuestro país inició en la cámara de diputados una sesión sin precedentes en la historia argentina. Así como las mujeres soviéticas alzaron el derecho al aborto en momentos de plena rebelión. En las calles de Buenos Aires, y de todo el suelo argentino, los pañuelos verdes son el grito de esas mujeres que ya no están.