Golpes mundiales a la Argentina

Si se busca a las grandes potencias futbolísticas a nivel de selecciones, encontraremos a la Argentina como una de las más importantes, debido a su palmarés extendido y a los tantos jugadores que son recordados por representar la camiseta albiceleste de la mejor manera. Ya conquistó en catorce ocasiones la Copa América, además de numerosos medalleros Olímpicos, Panamericanos y Sudamericanos, pero nada se compara con las dos Copas del Mundo obtenidas en 1978 y 1986. Rusia, será escenario de la decimoséptima participación de la albiceleste y, habiendo jugado ya cinco finales, se podría llegar a pensar que éste país nunca pasó por lamentables actuaciones en esta competencia. Pero sí, Argentina jugó Mundiales de los cuales hubiera preferido no haber participado, de haber conocido el resultado de antemano.

   

Para la Copa del Mundo de 1958 albergada en Suecia, los sudamericanos llegaban al viejo continente con un ritmo alentador, ya que el año anterior se habían consagrado campeones del Sudamericano en la ciudad de Lima, Perú. El plantel estaba conformado por un grupo numeroso de jugadores que eran figuras en sus respectivos equipos, por lo que hacían a las expectativas muy altas. Es por eso que resultó tan devastador el haber quedado afuera de la competencia, perdiendo dos de tres partidos, con uno de estos siendo un humillante seis a uno frente a Checoslovaquia. El equipo aterrizó en su Ezeiza antes de lo previsto, donde los jugadores fueron insultados hasta el cansancio.

 

España ’82 trajo consigo nuevas decepciones. La albiceleste llegaba como campeón defensor, ya que cuatro años antes, bajo la conducción de César Luis Menotti, el seleccionado mayor consiguió levantar su primera Copa y, como frutilla del postre, lo hizo como anfitrión de aquel evento. Pero España fue, en lugar de un sueño, una pesadilla. El segundo lugar en el Grupo C, llevó al seleccionado a la Zona de Tres de la siguiente instancia, en la cual se encontraban Brasil, que venía con puntaje perfecto, e Italia, que había empatado sus tres encuentros previos. Las derrotas frente a ambos países lograron que, nuevamente, se despidieran de un Mundial por la puerta trasera. Aquella eliminación determinó el fin del Ciclo Menotti. Diego Armando Maradona, el hombre del que tanto se esperaba en aquel Mundial, pudo tener su ansiada revancha en México ’86.   

 

Argentina, llegaba al mundial de Corea Japón 2002 con Marcelo Bielsa como técnico y con un plantel de jerarquía. Tanto en las eliminatorias, como en los amistosos previos, había demostrado ser candidata a llevarse el título. El equipo jugaba con la mirada más enfocada en el arco rival que en el propio. Selecciones como Brasil, Holanda, Alemania, Italia y Francia lo veían al conjunto albiceleste como el gran candidato a quedarse con la competencia. De esta manera, todo estaba dado para que se pudiera repetir las conquistas de los mundiales del ‘78 y ‘86. Integrando el grupo junto a Inglaterra, Suecia y Nigeria, las cosas comenzaron bien en el encuentro frente a estos últimos, en donde salieron victoriosos por la mínima diferencia. Pero la derrota contra Inglaterra y el empate en la última fecha con Suecia sentenciaron la eliminación de los sudamericanos en fase de grupos. Un equipo que llegaba como favorito para quedarse con todo, acabó llevándose nada más que una nueva lección de cara al futuro.

 

Las escandalosas eliminaciones que sufren, no sólo la Selección Argentina, sino todos los favoritos a quedarse con el primer lugar en cualquier competencia, dan a entender que de nada sirve hablar y predecir antes de que empiece a rodar la pelota, porque una vez que ésta lo hace, cualquier resultado puede llegar a ocurrir. Los batacazos en el fútbol le agregan espectáculo y emoción a éste deporte, y confirman que en los noventa minutos no gana el de mayor renombre, sino el que tiene más hambre de ganar.