La SUBE, con más agilidad y beneficios que se extienden

La tarjeta, que fue creada en enero de 2015, no para de crecer y suma nuevas ventajas

El Sistema Único de Boleto Electrónico, o más bien conocido como SUBE, llegó a la vida de los ciudadanos argentinos durante el verano de 2015 con el propósito de que únicamente esta sea utilizada para beneficios en los transportes públicos. En aquel entonces, la persona que pagara con esta tarjeta, recibiría un descuento del 50% (pagaba $3 cuando el boleto de colectivo estaba $6 el máximo, por ejemplo). En sus primeros años, la SUBE tenía un máximo de saldo negativo de $10,50, es decir, aquella extensión que tenía cada persona cuando el dinero que había cargado en la tarjeta había llegado a $0. En su momento, en paralelo con el aumento de todos los transportes públicos, el saldo negativo se incrementó a $20 ya que el boleto mínimo ahora es $6 y el máximo $6,75. Entre los grupos de personas que se ven favorecidos por la tarifa social del sistema (que llega hasta 55% de descuento) se encuentran jubilados y pensionados, excombatientes de la Guerra de Malvinas, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, asignación por embarazo, plan Progresar, personal de Trabajo Doméstico, Argentina Trabaja y Ellas Hacen, Monotributo social, Pensiones no contributivas. En este momento, la validez de este sistema alcanza a 26 localidades, entre las que se destacan Mar del Plata, Comodoro Rivadavia, Santa Rosa, Santa Fe capital, San Salvador de Jujuy, San Carlos de Bariloche, San Fernando del Valle de Catamarca y Ushuaia. Se espera que este año se sumen otras 7 localidades más.

Pero esta tarjeta no ha contribuido solamente con beneficios en el transporte, sino que a partir de este mes se estableció el plan “SUBEneficio”. Esta nueva implementación buscará que todos los poseedores de SUBE obtengan algún tipo de descuento en los diferentes rubros del país. 2×1 en cines, 15-20% de descuento en electrodomésticos, 10% de descuento en farmacias, 10% en indumentarias y un 20% en pinturerías. Lo más importante a tener en cuenta es que la SUBE no necesita estar cargada para poder validar el plan, sino que sólo es necesario presentar la tarjeta. Cabe recordar que cualquier individuo que quiera adquirir la tarjeta podrá comprarla en quioscos o loterías por $25, o podrá pedirla por correo, lo que le saldrá un valor de $135 por el envío más los $25 del valor de la SUBE. En caso de perder la tarjeta, entrando en la web oficial de la misma (www.sube.org.ar), se puede hacer la denuncia si la pérdida fue por robo o por accidente. Desde la misma página, la gente puede buscar y encontrar el punto más cercano que cargue SUBE desde donde se encuentre. Actualmente, hay unos 16.500 puntos de carga de sube y unos 4.000 lugares donde se puede comprar la tarjeta.

Matías Rodríguez, docente del colegio Manuel Belgrano, dio su punto de vista sobre los beneficios de este sistema: “Me parece que, desde que SUBE fue instalada entre la gente, todo es más simple. Ya no tengo que estar perdiendo el tiempo contando las monedas para ver si me alcanza, además el formato es práctico y es personal”, comentó. A pesar de ser un gran alivio en cuanto a que se reduce el costo de los boletos, para los ciudadanos que viajan a diario, termina siendo un gran número a fin de mes. “Creo que podrían mejorar el sistema en cuanto al descuento del boleto, se termina haciendo un gran gasto para cualquier persona que viaje a diario, más si tenés que hacer combinaciones con otros transportes. Además, parece un poco saladito tener que pagar $25 por una tarjeta, eso también podría ser rebajado un poco”, criticó el maestro. Por otro lado, se animó a comprar los transportes argentinos con los europeos y contó: “Mis papás fueron a París y allá podés comprar una tarjeta que te dura todo un mes para hacer los viajes que quieras. No digo que aspiro a que Argentina llegue a tal nivel de organización, pero sí que podemos lograr mejorar, de a poquito,  el transporte público y las formas de usarlo, que la mayoría tomamos a diario”.

Sebastián Bezzerri