Juntos por Itatí

En la semana 10 de embarazo, a Inés Restelli le anunciaban que su bebe tenía una malformación y que difícilmente sobreviviría; hoy está por cumplir 2 años, y necesita ser operada en Estados Unidos

Itatí Sicardi nació en Argentina el 14 de diciembre del 2015. Es una pequeña que apenas tiene un año y nueve meses. A su mama, Inés Restelli, le habían comunicado sobre la enfermedad de su bebe a los 10 meses de embarazo y era muy difícil que sobreviviera. Fue un golpe muy duro tanto para ella como para su esposo Matías Sicardi, papá de Itatí. En el parto nació aparentemente sin vida, pero los doctores lograron reanimarla. Primero le dieron dos horas de vida, luego días, semanas… Pero Itatí demostró ser una gran luchadora, que se aferró a la vida y no baja los brazos. Sus padres necesitan U$S 550.000 para poder operarla en Boston, Estados Unidos, porque es el único hospital que es capaz de darle una mejor vida, ya que ahora sólo tiene una internación domiciliaria.

Pirámide Invertida se comunicó con Francisco Obregón, de 22 años, que junto a su mellizo Rodrigo son jugadores profesionales de squash; Francisco es primo directo de Itatí, sobrino de Matías, y nos contaba lo siguiente:

-¿Cuál es la enfermedad que tiene Itatí?

-Ella nació con un defecto en la pared abdominal llamado onfalocele gigante; que contiene el estómago, los intestinos, el hígado y el bazo. También nació con un tórax canino en el lado derecho y una hipoplasia pulmonar muy grave, además de una escoliosis grave.

-¿Los médicos qué diagnóstico le dieron?

-Los doctores la diagnosticaron con hepato-onfalocele gigante, hipertensión pulmonar, hipoplasia pulmonar, escoliosis con insuficiencia torácica, traqueotomía y deformidad de la pared torácica. Ella tiene que depender del respirador.

-¿Cómo fue que logró seguir sobreviviendo?

-Ella superó todos los pronósticos: primero fue en el prenatal, que no creían que llegaría a su fecha de parto; los de neonatología y pediatría no creían posible que pudiera superar la hipertensión pulmonar derivada de su enfermedad pulmonar hipoplasia. Nadie creía que ella iba a superar los primeros días de vida. Cuando nació, no tenía vida, y los doctores la reanimaron. Para mí es un milagro, porque no todos los bebes que tienen esta enfermedad o alguna parecida con tanta complejidad logran llegar a casi 2 años de vida.

-¿Por qué únicamente la pueden operar en Estados Unidos?

-Lamentablemente en nuestro país no hay instituciones y mucho menos profesionales con experiencia que puedan llevar adelante el tratamiento, porque es algo muy complejo. Los médicos del Boston Children’s Hospital de Estados Unidos se ofrecieron a tratar el caso de Itatí. Ellos ya tienen mucha experiencia con este tipo de enfermedades. El único problema es el costo, ya que todo sale USD 550 mil y llevamos recaudados USD 221.856. Que conseguimos juntar gracias a las redes sociales, lo que permitió que esto se viralizara. Recibimos ayuda de actores y deportistas unidos por la causa que además mandaron videos suyos para compartir y que el mensaje pueda llegar a más personas.

-¿Cómo es el tratamiento que le ofrecieron los médicos?

-Le ofrecen una solución definitiva: son dos operaciones, pero muy complicadas, con el riesgo de que no salgan bien, pero al ser en Estados Unidos tienen más experiencias en esos casos. Allá se dan dos veces al año, y acá en la Argentina creo que es la primera vez que se da algo así. El tratamiento dura alrededor de 6 meses, además de un seguimiento posoperatorio para que todo vaya lo más normal posible. Las cirugías son dos: en la primera prepararían la caja abdominal y la caja torácica y en la segunda cerrarían el onfalocele con una malla protectora.

Para poder contactarte con la familia de Itatí, podés hacerlo a través del Facebook JuntosxItati. En su página web http://juntosxitati.com/ encontrás toda la información que necesitás. Si querés ayudar a la causa podés hacerlo en: Banco Nación Cuenta Benéfica en Pesos 0085 6474230 CBU 0110599530000064742301/ CUIL 20-24957115-7; y en Dólares: gofundme.com/juntosxitati.

Eduardo Somma y Juan Schwartzman