Alberto Melián: “El boxeo me alejó de las malas juntas”

El cordobés que disputó los Juegos Olímpicos de 2012 y 2016 obtuvo su paso al profesionalismo.

Alberto Melián abre sus puertas y cuenta cómo es la dura lucha de un boxeador. El nacido en Córdoba y fanático de Argentinos Juniors (vivió gran parte de su vida en La Paternal) dejó el colegio de muy chico y siempre tuvo en claro lo que quiso ser: seguir los pasos de su padre, también boxeador. Ante Pirámide Invertida cuenta que este deporte lo salvó y que le dio disciplina para su vida. Además pide más apoyo de la Federación para los deportistas en su misma situación. 

 

-¿Cómo fueron tus inicios en este deporte?

-Me inicié en el boxeo a los 15 años, cuando pude convencer a mis papás de que me dejen, je. Y ahí me anotaron en la Asociación Argentina de Box. Antes había dejado el fútbol y yo siempre quise practicar deportes y más este porque mi papá fue boxeador. El pugilismo me sacó de muchas cosas.

-¿De qué cosas?

-El boxeo me salvó de pelear en la calle, yo todos los días me peleaba a la salida del colegio, también de juntarme en una esquina porque al entrenar todos los días tenía algo que hacer y pude evitar caer en las malas juntas. Con la disciplina que me dio el boxeo ya no me interesaba pelear en la calle y  ya tenía objetivos por delante que quería cumplir. Me salvó de juntarme en una esquina y todas esas cosas que no te llevan a nada…

-¿Cuál es la pelea que más recordás y por qué?

La verdad es que tengo varias, como por ejemplo contra Puerto Rico en el Preolímpico (2016) por todo lo que significó, ya que esa victoria me daba el boleto a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Y además por el contexto, porque no era esperado que yo fuera: fui el último en ir y antes tuve que pelear contra un compañero para llegar a esa pelea.

-¿Cómo fue esa experiencia en los Juegos Olímpicos?

-Me dejó las mejores experiencias en el boxeo. Después de los Juegos maduré en muchos sentidos. Después de disputarlos ya tenía otro nombre en el mundo de este deporte, la gente te trata diferente, los boxeadores te respetan aún más. La realidad es que uno siempre sueña con disputar estas competiciones pero de ahí que pase es difícil. Haberlo conseguido es algo único que jamás me olvidaré. En los Juegos de Río por suerte pude ganar dos peleas y eso me llevó a obtener el diploma; me puso muy contento.

-¿Esperabas tu paso al profesionalismo?

-Si me hacías la pregunta hace tres meses la verdad es que no. Lo veía totalmente imposible. Pero a medida que fue pasando el tiempo se dio todo en conjunto para que esto sucediera. Mi anterior etapa fue muy buena en el amateurismo pero este es un paso muy grande para mi con todo lo que significa y además una responsabilidad muy grande que me va a exigir muchísimo.

-¿Qué expectativas tenés en esta nueva etapa?

– Poder pelear en la Federación Argentina de Box, debutar ahí, pelear en Villa Dolores que es mi ciudad natal, también me encantaría poder pelear en La Paternal, en la cancha de Argentinos Juniors. Más adelante poder llegar a Las Vegas y ser campeón mundial. Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para poder conseguirlo, pese a la poca ayuda que recibimos de la federación.

-¿Por que decís que falta apoyo por parte de la Federacion?

-Falta apoyo porque el deportista le mete muchas ganas y no recibe lo mismo por parte la Federación. Hay que ser realistas, todavía falta mucho para estar en el nivel que están otros países. Mi experiencia personal es que me falto viajar más, tener más roce internacional, más peleas y tener más experiencia. Hoy en día se le da mucha importancia a los juveniles pero estaría bueno que le den la misma a los mayores.

-¿Tenés ídolos o referentes?

El boxeador que siempre seguí fue mi papá, de chico veía sus videos y la verdad que fue el único que seguí realmente. El estuvo en una etapa muy buena del boxeo y además fue campeón sudamericano.

Por Ignacio Rodríguez