En busca del acuerdo de libre comercio

Luego de 18 años de negociaciones fallidas, la Unión Europea (UE) y el Mercosur buscan firmar un acuerdo de libre comercio antes de fin de año buscando que se multipliquen los negocios de ambos bloques y contrarrestar el proteccionismo de Donald Trump

«Hay una ventana de oportunidades que no debemos dejar pasar», dijo Cecilia Malmström, comisaria de Comercio de la UE, el pasado mes de Julio en el encuentro que mantuvieron representantes de ambos bloques en Madrid.

Según los economistas Ricardo Carciofi y Rosario Campos, este acuerdo permitiría al Mercosur consolidar su base exportadora de productos primarios y agroalimentarios. Especialmente a la Argentina y Brasil, que son los principales exportadores sudamericanos agrícolas y de carne, y que potenciaría al biodiesel que podría superar los 1200 millones.  Abriría las puertas de entrada a productos. “Esto permitiría no sólo acceder a un importante mercado tanto en bienes como en servicios, sino también impulsar una modernización de la estructura productiva y determinados marcos institucionales: reglas de competencia, propiedad intelectual, inversiones y, de manera general, todas aquellas que son propias de la nueva generación de acuerdos comerciales”, añadieron los especialistas, argumentando que significaría reactivar la agenda externa. También reforzaría la convergencia entre el Mercosur y la Alianza del Pacifico, donde por una parte se completaría el mapa latinoamericano de tratados comerciales con Europa, excepto Venezuela, Cuba y Bolivia.

En los últimos días, este acuerdo parece dilatarse con las dudas de países europeos como Francia, Irlanda, Bélgica, Polonia y Rumania sobre la discusión por la seguridad alimentaria en los productos provenientes del bloque sudamericano. Esto se tratará en la próxima reunión del Consejo Europeo de esta semana en Bruselas, donde buscarán extender el mandato de negociación de la Comisión Europea con los representantes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

«Nosotros queremos el acuerdo, pero no a cualquier precio», advirtió a la prensa brasileña el embajador francés Michel Miraillet. «Hay preocupación con la seguridad de los alimentos, y ésa es una cuestión que ha crecido mucho en los países europeos», agregó.

 

CARLOS PIÑEL